Montevideo: la mayoría de los pobres no vive en asentamientos

Un estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE) reveló que si bien los asentamientos sobre concentradores de pobreza, hay más pobreza fuera que dentro de ellos. El 7.2% de los hogares montevideanos se encuentran en asentamientos irregulares, lo que representa un 9.7% de la población. Un 24.5% de esos hogares no cuenta con un espacio destinado a la cocina, mientras que casi un 6% no tiene baño. Además, se informó que existe hacinamiento en casi un 15%.

Actualizado: 01 de setiembre de 2009 —  Por: Redacción 180

Montevideo: la mayoría de los pobres no vive en asentamientos

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El objetivo del trabajo fue "ofrecer al lector cifras que reflejasen las condiciones

de vida de los montevideanos, haciendo énfasis en la comparación entre asentamientos

irregulares y tejido formal", dice el informe. Las conclusiones del trabajo informan que "quedan ampliamente constatados tres hechos, uno obvio y otros dos no tanto: (a) en los asentamientos se concentra la pobreza más que en ninguna zona de Montevideo, (b) no todo es pobreza en los asentamientos y (c) hay cuantitativamente bastante más pobreza fuera de los asentamientos que en ellos".

El informe publicado este lunes por el INE hace una distinción entre “asentamientos irregulares” y el “tejido formal”. El primer concepto se define de acuerdo a las siguientes características: baja calidad estructural, acceso inadecuado al agua potable y al saneamiento, estatus residencial inseguro, posible hacinamiento. Se agrega que las casas “suelen estar dispuestas sin orden lógico, con materiales livianos o de desecho.

En cambio, una vivienda del “tejido formal” es “el resto de la ciudad”, indica el informe denominado “Análisis comparativo entre las condiciones en los asentamientos irregulares y el tejido residencial formal, a la luz de la Encuesta Continua de Hogares” del segundo semestre del año 2008, elaborado por el sociólogo Florentino Jorge Menéndez.

El informe establece que en Montevideo hay unos 35.000 hogares en asentamientos irregulares (el 7.2% de los hogares capitalinos), donde viven unas 130.000 personas (el 9,7 % del total).

Los hogares

Las paredes externas de un 6.5% de las casas, están construidas con materiales livianos sin revestimiento y un 1.8% con materiales de desecho. Es decir que en los asentamientos hay un 8.3% de viviendas con “paredes exteriores de baja calidad”, frente a un 0.4% en el tejido formal.

“Pero no todo es mala calidad en los asentamientos”, aclara el informe del INE, que señala que un 56% posee “paredes adecuadas desde el punto de vista de sus materiales”, además que en un 33.1% de los casos “puede llegar a haber buena calidad en las paredes, completando las terminaciones faltantes”.

En los asentamientos, un 44.6% de las viviendas cuentan con techos livianos sin cielo raso y de materiales de deshecho. En el tejido formal, constituyen el 3.8%.

El 2.6% de los hogares que hay en los asentamientos corre peligro de derrumbe, mientras que en el tejido formal la cifra es del 0.5%.

No hay baño en el 5.6% de las viviendas de los asentamientos y no hay cocina en el 24.5%. En el tejido formal, las cifras se reducen al 0.3% y al 2%, respectivamente.

El informe del INE establece que en el 14.2% de los asentamientos se registra hacinamiento -entendido como un lugar “donde viven dos o más personas por habitación, excluyendo baño y cocina”-. Esta situación se da en el 1.7% de las casas del tejido formal.

Sobre los elementos de confort, se registró que hay calefón o termofón eléctrico en un 50.3% de los hogares de los asentamientos, microcomputador -o laptop- en un 15%, conexión a internet -por contrato mensual- en un 3.4%, teléfono en un 43.6% y celular en un 83.4%. Menos de un 9% poseen auto o camioneta, mientras que el 1% cuenta con aire acondicionado y el 17.2% con TV para abonados.

Las personas

Quienes habitan en asentamientos son “notoriamente más jóvenes” que quienes viven en el tejido formal: 26 años es la edad media de los primeros, mientras que 39 es la de los segundos.

En aquellas casas de Montevideo donde el jefe de hogar vive con su pareja, casi el 75% está casado. En los asentamientos, esa cifra baja al 48.9%; mientras que en el tejido formal, asciende a 76.9%.

“Nótese”, destaca el informe, “que los separados de unión libre en los asentamientos constituyen el 29.3% de los jefes de hogar, contra 9.3% en el tejido formal”. Concluye: “obviamente, la mayor cantidad de separados de unión libre es un reflejo de un pasado más informal”.

El 96.4% de los montevideanos tiene cobertura de salud, porcentaje similar en asentamientos y en tejido formal. Sin embargo, en los asentamientos “es fuerte la presencia del Ministerio de Salud

Pública que da cobertura al 48.5% de sus habitantes, mientras que sólo atiende al 16.6% de los habitantes del tejido formal”, indica.

Las viviendas que cuentan con “jefatura femenina” -como se define en el informe: “sin cónyuge en el hogar”- representan el 34.2% en el tejido formal y el 26.9% en los asentamientos.

El 60.0% de los jefes de hogar de asentamientos, tienen aprobado -como máximo- seis años de educación formal; contra el 27% de los jefes de hogar en el tejido formal.

Las cifras en cuanto a estudios terciarios -13 años aprobados o más- varían, respectivamente, a 2% y 26.3%.

Con respecto a la alimentación, un 17.2% de la población que vive en asentamientos se han alimentado en comedores o merenderos gratuitos, mientras que ese porcentaje desciende a 2.9% en el tejido formal. Se entregan canastas de alimentación en un 2.9% de los hogares asentados y en un 0.7% de los de tejido formal.

En el total de habitantes de Montevideo, la desocupación alcanzó el 6.7% en el segundo semestre de 2008. En los asentamientos fue de 11% mientras que en el tejido formal, del 6.3%.