Lo que cuesta, vale

Uruguay clasificó a cuartos de final del Mundial Sub20 tras vencer 1 a 0 a Arabia Saudita con gol de penal de Nicolás De La Cruz. La Celeste supo resolver con intensidad y solidez defensiva un partido complicado. El próximo partido será ante Portugal, el domingo a las 6 de la mañana y lo deberá afrontar sin Rodrigo Bentancur, suspendido.

Actualizado: 31 de mayo de 2017 —  Por: Diego Muñoz

Otro paso dio el equipo de Coito. Con menos brillo, con la misma solidez y eficacia. Ante un rival que se plantó con carácter y sin temor, la Celeste demostró que también está a la altura cuando se trata de jugar como lo pide el partido. El poder de adaptación a las circunstancias resulta en el fútbol una virtud indiscutible. Y la Sub20 la tiene. Camaleónico, Uruguay pasa de jugar con la pelota desde los pies de Federico Valverde o Rodrigo Bentancur a defender con la infranqueable dupla de Santiago Bueno y Agustín Rogel.

La intención fue la misma de los primeros partidos. La ejecución estuvo un tanto más entreverada. Después de un gran comienzo, en el que el equipo uruguayo se mostró impetuoso e intenso, el adversario supo cómo jugar para quitarle revoluciones a su rival y nivelar el juego.

Arabia Saudita hizo de la marca, del repliegue defensivo para cerrar espacios, su mejor arma para cortar los circuitos de juego celeste. Tapó la subida de los laterales, negó a Valverde y cortó juego cuando fue necesario. Eso derivó en un partido con pocos espacios, de escasas oportunidades.

Uruguay tuvo un comienzo furioso. Ante las bajas de futbolistas con características más defensivas, Coito diseñó un mediocampo para jugar, con Valderde junto a Bentancur como interiores y Agustín Cannobio con De La Cruz por los extremos. Joaquín Ardaiz y Nicolás Schiappacasse eran las referencias de área. En ese lapso generó algunas llegadas de peligro.

Pero luego de los primeros 15 minutos, Arabia se acomodó en el campo. A pesar de tener la intención de jugar, a Uruguay le costó sacar la pelota limpia y rápido desde el fondo y su juego de ataque se volvió previsible.

No estaban inspirados los delanteros, el rival tapaba las bandas, por lo que la Celeste no podía lastimar.

Cuando se sintió firme en defensa Arabia Saudita soltó el carrete en ataque. Con poco se las ingenió para acercarse a Santiago Mele, que respondió con extrema seguridad. El arquero de Fénix, que no ha recibido goles en cuatro partidos del torneo, transmite confianza cada vez que se lo precisa como sucedió en los últimos minutos de la primera parte.

Tras el entretiempo apareció la oportunidad. Nada más oportuno que tener la chance al inicio del segundo tiempo. Una mano en el área de Arabia Saudita le abrió las puertas de la revancha a Nico De La Cruz. Como en el Sudamericano, el de Liverpool tuvo una segunda oportunidad. Como en el Sudamericano, no falló. Le pegó fuerte y arriba para el 1 a 0.

La ventaja le permitió a la Celeste ceder el balón y replegarse unos metros. Fue momento para el lucimiento de los centrales y para demostrar que Valverde tiene tanta clase para marcar como para manejar la pelota.

Con el triángulo firme, Uruguay esperó a su rival. Arabia Saudita demostró sus carencias para generar los espacios, para atacar a Mele. Sin rotación ni sorpresa, se repitió en la búsqueda del arco celeste.

El juego se volvió áspero, rudo, rústico. En ese contexto Bentancur cometió una falta innecesaria en el medio del campo que lo saca del partido de cuartos de final.

En los últimos minutos Coito decidió sacar a Valverde, extenuado por el esfuerzo, para colocar a Santiago Viera, un volante con otras características pero que rindió mucho.

Desde la seguridad defensiva Uruguay no le dio opción al empate a Arabia Saudita y se metió en cuartos de final. Sin demasiado lucimiento pero con enorme adaptación a lo que pedía el juego. Y con mucho esfuerzo. Porque al fin y al cabo lo que cuesta, vale.