“Al principio toda la sociedad se tiró contra las víctimas” del cura Karadima

Matías Lira, director de la película y la serie “El bosque de Karadima” sobre el cura chileno acusado de abuso sexual, habló en No toquen nada sobre el proceso de investigación de las historias de las víctimas y cómo la Iglesia Católica intentó cubrir el tema.

Actualizado: 19 de octubre de 2018 —  Por: Redacción 180

“Al principio toda la sociedad se tiró contra las víctimas” del cura Karadima

El bosque de Karadima (Difusión)

Lira explicó en No toquen nada que la idea de llevar a la pantalla la historia del sacerdote Fernando Karadima, acusado de abuso sexual, le llegó a partir del comentario de un amigo sobre lo que ocurría en la Iglesia de Av. El Bosque, en la zona de Santiago conocida como Providencia. “Me dijo que allí pasaban cosas raras y no le di mucha importancia. En estos últimos cinco años ha cambiado tanto la visión de la Iglesia que cuando me comentaron esto, hace ocho o diez años, sentía que no tenía fuerza, autoridad ni conocimiento para hacer una película sobre la Iglesia”, contó.

Sin embargo, años después vio que la misma persona que le había hecho ese comentario estaba declarando en la televisión junto a otros abusados, lo que sintió como “un golpe” porque se dio cuenta que podía haber hecho algún mucho antes. A través de esa explosión del tema en los medios de Chile comentó el proyecto.

El comienzo del proceso fue duro ya que, según el director chileno, “la sociedad se tiró contra la víctimas; en vez de ayudarlas decían que estaban locos, que cómo hacían eso”. “Por eso es tan importante que la gente escuche a las otras personas y les crea, o por lo menos se dé la oportunidad de entenderlo, porque yo siento que perdí tres o cuatro años donde podría haber hecho mucho bien y no lo hice por incredulidad”, añadió.

Contra las altas esferas

Lira aclaró que no es una película contra la Iglesia Católica sino “una película de un grupo de personas que usaron a la Iglesia para su beneficio y perversiones”. Dijo que conoce “a los curas de verdad, los que están en comunidades, ayudan, atienden problemas de violencia y alimentación” y los diferenció de este grupo de abusadores, ya que estos últimos no forman parte “de la iglesia que conozco y que, de alguna manera, quería defender”. También contó que muchos sacerdotes le ayudaron en la realización de la película “que estaban hastiados de ver a sus colegas aprovecharse de su investidura de cura”.

Desde las esferas más altas de la Iglesia Católica chilena se buscó trancar y demorar la realización del film. Lira contó que para conseguir una iglesia para filmar debía pedir permiso en el arzobispado donde lo “bloqueaban”. “Me di cuenta que desde arriba no te permitían entrar, y era muy sospechoso eso. Tuve que ir directamente a las iglesias pequeñas y decirle a los sacerdotes: ‘esta es mi película, se trata de esto, usted tiene que ayudarme’. Hasta que un cura me dijo: ‘¿usted sabe los problemas en que me voy a meter?’, a lo que respondí que si creía en Dios, él me había puesto allí por lo que era su problema si creía que moralmente me tenía que dejar hacer esto. Fue muy sensato y me prestó la iglesia por 48 horas en las que grabé todas las escenas interiores de iglesia. Fue una locura pero así fue mi acercamiento, por abajo. Por la cúpula fue imposible”, explicó.

Otro episodio de intento de censura que sufrió fue que en una congregación que le había prestado las instalaciones le revocó el permiso tres días antes de rodar. “Tuve que reprogramar todo, se me desarmó entero el rodaje y me jugó muy en contra”, contó.

Poco para hacer en la Justicia

El director también se refirió al tratamiento que está teniendo el tema actualmente en la Justicia chilena y dijo que los delitos ya prescribieron. “Cuando una persona es abusada a los 14 años es muy difícil que vaya al otro día a acusarlo y también que vaya cinco o diez años después. Está comprobado que uno visualiza el abuso cuando experimenta momentos complejos”, dijo Lira.

Los casos que cuenta la película sucedieron hace más de diez años, límite que marca la legislación chilena para que prescriban los delitos. “En este tipo de casos, la prescripción regular no puede funcionar, y es lo que estamos peleando en Chile, para que no prescriban los casos en tan poco tiempo. Por eso en la mayoría de estos casos a nivel de Justicia civil no ha pasado nada y eso es lo terrible”, explicó el director.

Además, agregó que “muchos sacerdotes no fueron abusadores pero se encargaron de dilatar, de demorar los casos para que prescribieran y ahí es donde muchas autoridades de la Iglesia Católica tienen responsabilidad”.

“Cuando sabían que podían hacer algo a nivel de la Justicia civil y penal, demoraron los casos. Hay muy pocos en los que la Justicia podría hacer algo hoy en día”, agregó Lira.

El Bosque de Karadima se puede ver en Netflix.