Un colorado, un amigo

En el acto del Partido Nacional se vieron banderas coloradas e incluso hubo cantos de feliz cumpleaños para el ex presidente Jorge Batlle. Además, la gente cantó avivando una pancarta con la inscripción “no queremos un presidente asesino”. Los frenteamplistas, en cambio, marcharon en multitud por 18 de Julio y hubo incidentes. La noche terminó con quema de una bandera nacionalista y la intervención de la policía.

Actualizado: 26 de octubre de 2009 —  Por: Emiliano Zecca

Un colorado, un amigo

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Una barra de jóvenes cantaba “soy del Frente, soy del Frente”, mientras los frenteamplistas que fueron al Hotel NH Columbia regresaron cortando el tránsito por la rambla. Después subieron hasta la Plaza Independencia y tomaron 18 de Julio. Algunos volvieron caminando y otros en moto, en familia o con amigos. Entre ellos se dieron aliento y fuerza.

Una chica con los ojos llorosos trató de explicar hablando por celular que no se llegó a la cantidad de votos necesarios para anular la ley de caducidad. Del otro lado parecieron no entenderle. Mientras, otra joven preguntó a su grupo de amigos si alguien sabía quién les “robó” los votos. Nadie contestó nada.

Un veterano que caminó junto a su mujer no dijo su nombre y casi no quiso hablar. Sin embargo, terminó soltando que tenía 50 años de militancia y muchas elecciones encima. “Estoy contento con el resultado. Hicimos pelota a los dos partidos tradicionales”, dijo.

Las banderas blancas, rojas y azules se fueron a su casa cerca de las once de la noche. Como selección musical se escucharon los hits “Es para el Cuqui que lo mira por tv” y “Si esto no es el pueblo, el pueblo dónde está”.

Un colorado, un amigo

Un cordón formado por 30 policías cortó el pasaje de la Peatonal Sarandí a la Plaza Matriz. Afuera de la sede del Partido Nacional, se vieron banderas de Uruguay predominando por sobre las demás. También hubo cinco banderas del Partido Colorado (PC). “Hoy somos uruguayos más que nunca”, repetían los animadores.

Rafael fue uno de los colorados presentes. En sus manos tenía una bandera de la lista 11 del PC. Dijo que pasó por el acto de su partido, pero decidió ir a este. “Los apoyamos porque somos parecidos y básicamente porque no queremos más gobierno del Frente”, expresó.

La gente rodeó el escenario y no alcanzó a llenar más de la mitad de la plaza. En una pantalla gigante se transmitió el discurso de Pedro Bordaberry en la sede colorada. Todos lo miraron hasta el final. Después, los animadores del acto felicitaron al Partido Colorado por su “gran victoria” y destacaron que “prioriza” los intereses de Uruguay. Incluso, le cantaron el feliz cumpleaños a Bordaberry y, en la mitad de la entonación, se dieron cuenta de que el cumpleañero era Jorge Batlle.

Pablo Franco está parado junto a su esposa de boina y poncho, ella también tiene boina. Él votó temprano en la mañana a lista 71 y no puso ninguna de las papeletas del Sí. “Para mí no salía ninguno de los dos plebiscitos y espero que con estos resultados se termine de una vez con eso”, dijo. Toda la gente aplaudió cuando se hizo mención a la no aprobación para anular la ley de caducidad y el voto epistolar.

La gente cantó “asesinos, asesinos” cuando en la pantalla gigante se mostró una pancarta sostenida por alguien del público con la inscripción “no queremos un presidente asesino”. Enseguida la imagen se sustituyó por los sonrientes Luis Alberto Lacalle y Jorge Larrañaga. “Nosotros vamos a conducir el país en noviembre”, dijo Lacalle y todos aplaudieron. Desde el balcón, se desplegó una bandera de Uruguay enorme y dijeron que permanecerá allí hasta el fin de las elecciones.

Cada vez que se dijo el apellido Mujica la gente silbó e insultó. Incluso se festejó cuando el candidato presidencial blanco aclaró que no tuvo contacto con el frenteamplista. Sin embargo, cada vez que se escuchó el apellido Bordaberry, atrás sonaron aplausos. Por allí nombró también al presidente Tabaré Vázquez y se escuchó “que se vayan todos”. También se oyeron frases como "Pepe, la tenés adentro", “vamos la derecha” y “jugátela Mieres”.

Cuando la fórmula llegó al estrado para pronunciar sus discursos, se cantó el Himno Nacional. Hubo primeros planos en la pantalla a los dos candidatos. Lacalle lo cantó con una mano en el corazón. Cuando terminó, la gente cantaba “Uruguay, Uruguay”. Además, se repartieron pancartas con la inscripción “Ahora noviembre” y pegotines rojos, amarillos y verdes con el grabado “Lacalle – Larrañaga”.

Unos fuegos artificiales interrumpieron el discurso de Lacalle. “Se apuró a tirarlos”, dijo uno. Lacalle terminó su discurso con lágrimas en los ojos y la gente lo ovacionó. Mientras los blancos se fueron, de fondo sonó el tema “Nada de esto fue un error”.

Esperando el impacto

El acto del Partido Nacional terminó poco después de la medianoche y también decidieron regresar por 18. La gran mayoría se fue en auto. A los que iban a pie, cuando cruzaron por la Plaza Independencia, un grupo de borrachos les hizo referencia a que tenían 48% y un joven blanco respondió bajito “te quedaste con las ganas”.

Algunos frenteamplistas, que se habían ido una hora antes, todavía deambulaban por la calle principal. Se cruzaron, se cantaron y se insultaron con los nacionalistas. Militantes de los dos partidos se dijeron de todo, desde “alcahuetes”, hasta “asesinos”.

En la esquina de Ejido y 18, un grupo de jóvenes del Frente le sacó una bandera a un auto que pasaba y la quemó. Algunos se fueron hasta la mitad de la calle y toreaban a los autos que pasaban insultando y gritando cosas. Un joven trató de frenar a sus compañeros frenteamplistas diciendo que “esto habla mal de la izquierda”. Otro le respondió que “lo que hicieron ellos habla mal del país”.

Finalmente, vino una flota de policías en moto y se disolvió el conflicto.