Antes se limitaban a un tiempo y espacio. Había que sonreír, ser simpáticos y conversadores cuando participaban de una instancia pública. Ahora cualquiera filma, transmite en vivo y convierte en masivo una interacción menor.
Por eso, los candidatos luchan por mostrarse genuinos en todo momento y se preocupan porque sus acciones en el territorio se vean naturales cuando se replican en línea.
“A veces se rodean de asesores que los llevan por caminos de campaña más tradicionales y les dicen de ir a los barrios pero nos preguntan ¿cómo hago para que eso se vea genuino?”, dijo a No toquen nada Victoria Gadea, directora de Política y Redes en la agencia Amén-Ciudadana.
A su vez, Gadea indicó que muchas veces los candidatos se sienten con energía para interactuar en redes pero sus asesores no los dejan: “La mayoría se sienten con mucha energía y dicen ‘yo puedo contestar mis redes sociales pero a veces no me dejan. Me quieren cuidar y no me quieren exponer tanto’ pero si tienen la capacidad de recorrer todo el país, a veces hasta dos o tres veces, pueden responder sus redes”.
Llegó la guerra
El ingeniero Sebastián García Parra, director y cofundador de Idatha, recordó una charla que tuvo con un político en 2014. “Esto va a ser una guerra para las próximas elecciones”, advirtió. “Y es lo que está pasando”, dijo García Parra. “La gran diferencia esta vez es la conciencia, hoy los candidatos se están midiendo los unos a los otros prácticamente en tiempo real”.
Lo que hizo el paso del tiempo es que varios políticos comprendieran que no se trata de un plus para su campaña, sino de una obligación:
“Entender el sentimiento de la red respecto de otro candidato dejó de ser un lujo, un juguete tecnológico, y se convirtió en algo que tienen que tener, porque sino están jugando a ciegas en un territorio en el que están pasando cosas” — García Parra.
Al margen de las estrategias individuales, García Parra explicó que la gran pregunta de todos es qué hacer con las noticias falsas. “es un desafío y más aún en canales totalmente encriptados como WhatsApp, en los que no se puede leer el contenido. Algo se tiene que poder hacer pero la capacidad de la inteligencia artificial para determinar si un contenido es verdadero o falso todavía está muy lejos. Se está trabajando para que la inteligencia colectiva pueda determinarlo”.