El jugador no padece displasia, que es la enfermedad que causa la muerte súbita, por lo que está apto para realizar deporte. Lo confirmó el cardiólogo Walter Reyes quien fue el médico que lo trató desde que se le detectó la arritmia ventricular.
Reyes dijo que “En los mayores de los casos esta arritmia es benigna y más allá de que puede ocasionar o no molestias, a Abel no se las ocasionaba. En algunos casos esta arritmia es la manifestación de una enfermedad congénita, evolutiva y grave que se llama displasia del ventrículo derecho que se manifiesta por estas extrasístoles a la edad que tiene Abel y es una causa de muerte súbita en el deporte, si bien no es de las más frecuente”.
El cardiólogo agregó que “los estudios determinaron que no hay ningún elemento que permita sospechar que Abel padezca esa enfermedad y su arritmia no implica un riesgo aumentado de muerte súbita sino que la suya es una arritmia ventricular benigna, de origen en el ventrículo derecho, asintomática y que no requiere tratamiento especial en este momento”.
Hernández, quien se sometió a exámenes en Montevideo y en Europa, se mostró feliz y dijo que nunca dudó que iba a volver a jugar: “ojalá que pueda volver a entrenar lo antes posible, tengo muchas ganas y espero que sea esta misma semana”, manifestó.
Para que Hernández vuelva a jugar al fútbol el Centro Médico Deportivo le tiene que devolver la ficha médica de aptitud deportiva que le retiró cuando le detectaron la arritmia.