Alerta roja, azul y blanca

La tormenta los voló hasta 18 de Julio y un vallado los frenó en Arenal Grande. Los cantos “al Cuqui” y las batucadas adornaron el festejo de la multitud frenteamplista que se apoderó de la ciudad la noche del domingo.

Actualizado: 30 de noviembre de 2009 —  Por: Emiliano Zecca

Alerta roja, azul y blanca

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Varios intentos de caravana se formaron pasando el Parque Rodó, a partir de las 20:30. Los taxis y autos que iban rumbo al NH Columbia debieron parar la marcha varias cuadras antes de llegar porque avanzar fue imposible. “No festejen sin banderas”, decía un vendedor. A treinta pesos otros vendieron los photoshop de José Mujica con la banda presidencial y a diez pesos “las máscaras del presidente”.

Festejos por la victoria del Frente Amplio/Foto: Victoria Rodríguez

Festejos por la victoria del Frente Amplio/Foto: Victoria Rodríguez

Un cielo gris fue el fondo del escenario que esperaba al presidente y vicepresidente recientemente electos. Abajo, cada vez que sonó el jingle “Vamos Pepe” la gente hizo pogo y hasta se encendió una bengala roja. Cuando paró el jingle, empezaron los cantos al presidenciable del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle. Después, volvió a sonar Vamos Pepe y eject. Todos saltando, mientras un tipo que fumaba porro aseguraba que cada vez tenía menos nafta.

Se largó a lloviznar como a las nueve. Una moto que quedó atrapada intentó irse primero entre la gente. “Tocá bocina para festejar”, le gritó uno. El conductor hizo caso y comenzó a hacer ruido pero la moto se le apagó. “No me digas que te tengo que empujar ahora”, le dijo. La llovizna se hizo lluvia, pero la gente siguió aguantando.

La escena de a poco parecía acorde al momento histórico. Gente cantando bajo la lluvia A Don José, una mujer en los hombros de su novio llorando y gritando "ese es mi presidente", y en el escenario Mujica recientemente electo presidente.

Cuando Mujica habló de Lacalle la gente silbó. “Y llora, y llora, y llora Cuqui llora”, era la cortina musical. Mujica rogó que no canten, pero la gente siguió silbando a todos los nombres que no fuesen de su partido.

La tormenta terminó el acto. Las palmeras comenzaron a hamacarse y la gente se voló rumbo a la Plaza Independencia. Algunos aguantaron el chaparrón en el hall de los edificios linderos, mientras otros improvisaron pilotos para la lluvia con bolsas de nylon y con banderas.

Al igual que en la primera vuelta, comenzó una peregrinación por 18 de Julio hasta… (Nadie sabía a dónde). La gente sólo caminaba cantando, acompañada de varias batucadas y hasta una trompeta que hacía la melodía del “Vamos Pepe”. Los que iban en auto no se molestaron por el embotellamiento y los que iban en moto, se bajaron y caminaron con la moto a rastras.

Una mujer mayor con camisón rosado de seda, saltando desde su balcón saludó y tiró besos a la multitud. Algunos se detuvieron a cantarle cosas y hasta le alcanzaron una bandera para que la bese.

Más adelante, una brasileña de Pelotas agitó una bandera de su país en la Plaza Cagancha. “Ahora vamos con Lula y el Pepe juntos”, les gritó a los que pasaban. Todo era rojo, azul y blanco. Hasta un caballo que tiraba un carro llevaba la bandera del FA atada en el cuello.

A las 22:30 ya habían pasado la Facultad de Derecho. El monumento a Sócrates, en la entrada de la Biblioteca Nacional, lucía banderas frenteamplistas y la gente se sacaba fotos con él. “No podés comparar, no podés comparar, una tarjeta joven con las compu del plan Ceibal”, fue el hit que sonó a esa altura.

The End. Al llegar a la esquina de Arenal Grande y 18 un vallado detuvo a los frenteamplistas. Cuatro botellas de vidrio se reventaron cerca de la policía que se formó con escudos detrás de las vallas. Un borracho se acercó y decía que estaba saliendo en vivo para una radio, pero lo sacaron igual.

“Ahora que nos cortaron no sé dónde vamos. Yo me parece que me voy a casa porque algunos se han puesto medios tarados”, dijo una señora, que se había sumado al festejo en 18, porque el temporal la asustó y no se animó a ir al NH Columbia.

Unos pocos se quedaron a cantarle “el que no salta es un botón” a la policía. La mayoría puso rew y se volvió a la esquina de 18 y Ejido donde siguieron festejando.