Lamonte, el dueño de la pelota

El estadounidense de Aguada no para de sorprender. Con 31 puntos de promedio es el goleador y el mejor jugador de la Liga. Antes, jugó en la NCAA, la Eurobasket Summer League y la Liga turca. 180 habló con su técnico y otros entrenadores del torneo que analizan el fenómeno Kyle Lamonte.

Actualizado: 02 de diciembre de 2009 —  Por: Diego Muñoz

Lamonte, el dueño de la pelota

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Lamonte arribó un día a Montevideo para jugar en Aguada. Nacido el siete de setiembre de 1984 y con 1,91 metros llegó para firmar su primer contrato profesional. Nativo de Davenport, Iowa, jugó en los inicios de su carrera en el Marshalltown Community College. Luego de un paso por la Universidad de Missisipi en la NCAA, donde no tuvo buenos números, pasó a la Universidad William Carey para jugar en una categoría inferior, la NAIA. Allí sí anduvo bien. Promedió 18,8 puntos, 4,8 rebotes y 4,4 asistencias por partido.

Lamonte decidió dejar la Universidad y jugar la Eurobasket Summer League, que aglutina a los mejores jugadores descartados para los campus de verano de la NBA. Jugó dos, en ambas fue nombrado el jugador más valioso y en la segunda logró el título. Además entre su primera y segunda Eurobasket Summer League, pasó por el básquetbol turco.

En Uruguay promedia 31 puntos por partido y la hinchada aguatera delira cada vez que toma la bola. Para completar el combo, es uno de los extranjeros más baratos de la Liga. La ecuación perfecta para Aguada.

¿Cómo un jugador de su nivel llegó a la Liga Uruguaya de Básquetbol? Lamonte tenía un par de posibilidades de la Liga turca pero se cayeron. Podría haber esperado un poco más para ver si le salían otras opciones pero priorizó jugar. De la mano del empresario Daniel Morales llegó a Aguada. Su técnico, Juan Carlos Werstein, dijo que “necesitaba jugar y por alguna situación de mercado las opciones del básquetbol turco fallaron y ahí estaba Aguada. En el momento justo y en el lugar indicado”.

Lamonte se encontró con un equipo que juega para él y en el que toma la mayoría de las decisiones. Ese juego le sienta bien. A Werstein le molesta que algunos digan que Aguada gana por Lamonte. “Eso duele para el cuerpo técnico y los otros jugadores porque hay un trabajo del cuerpo técnico y del equipo en general para que rinda como lo hace” dijo y acotó: “no sé si en otro equipo Lamonte tiene este rendimiento”. El entrenador de Biguá, Alejandro Álvarez, coincidió con la visión de su colega. “Calzó perfecto en el equipo porque juegan para él” dijo y agregó que dentro de otro cuadro “con un juego diferente” no cree que sea “tan desequilibrante”.

Salvo en algunos casos en los que los entrenadores viajan al exterior a buscar jugadores, los extranjeros son recomendados por los agentes que preparan sus estadísticas y un dvd con sus mejores jugadas. “Hoy con internet podés achicar el margen de error pero hay un montón de variables que condicionan después. Por ejemplo las características del juego. A ellos les gusta jugar más libres y acá se juega muy estructurado”, dijo a 180 el técnico de Trouville, Federico Camiña. Es por eso que la llegada de Lamonte era también una incógnita. Wernstein dijo que a los 10 segundos de conocerlo se sacó las dudas. “Fui a donde estaba almorzando con el presidente de Aguada y dos dirigentes más y cuando llegué se dio vuelta y me compró con su carisma y su simpatía. Al otro día en la primera práctica me lo demostró”, recordó. “Es un crack en todo sentido”, dijo.

Desde afuera, el grado de compromiso de Lamonte parece extraño en un jugador extranjero. “Aparte de anotar, está concentrado los 40 minutos, juega para ganar y está comprometido con el equipo. No en todos los extranjeros se encuentra eso”, dijo Camiña. Werstein confirmó que Lamonte está entregado al equipo “en un 110%” y ejemplificó que a veces “aunque su fuerte no sea la defensa, pide marcar en el cierre al anotador del equipo rival”. Además contó que es “el primero en llegar a los entrenamientos, el último en irse y siempre está dispuesto a ayudar a los compañeros y a los pibes de formativas”.

Álvarez analizó su juego como “muy callejero”, similar al típico FreeStyle Street Basketball. “Ataca todo el partido, físicamente es un privilegiado, a cancha abierta es imparable y cuando va al aro tiene una potencia sorprendente”, explicó. También aclaró que en el puesto de ayuda base, donde juega “esta es una liga muy baja y siempre tiene ventaja física”.

El DT de Biguá cree que Lamonte “en el cinco por cinco es más defendible” y que “si ataca para la mano izquierda te mata pero si lo hace para la derecha es más controlable”.

Werstein lo definió como un jugador con “una versatilidad tremenda con las dos manos, que no sabés por donde penetra y cuando lo hace es un creativo. Además cuando le querés detener la penetración se para y tira, tiene capacidad de pase cuando lo doblan y sabe asistir a los compañeros”.

En el último partido de Aguada, Lamonte hizo 41 puntos desglosados de la siguiente manera: uno de dos en triples, 13 de 14 en dobles y 12 de 12 en libres. Además puso cuatro tapas y dio cinco asistencias. “Tiene un promedio de entre 15 y 18 puntos de cancha abierta porque cuando te hace el doble ritmo no lo podés parar. Además mete los libres cuando lo frenan con faltas y ahí tenés 25 o 26 puntos de sus 31 de promedio”, analizó Camiña quien recordó que en el partido en el que lo enfrentó le puso una marca especial pero le fuel mal. “Encontró cancha abierta y nos hizo un destrozo”, dijo.

Pero Lamonte no solo juega. También hace jugar. Con un promedio de cinco asistencias por partido, lidera el rubro en su equipo. “Son cinco pelotas que no tira”, explicó Camiña y agregó: “lee muy bien el pick and roll central en el que descarga para el otro extranjero”.

Para Álvarez lo que le falta a Lamonte para estar jugando en otra liga y “ganar cinco veces más de los que gana en Uruguay” es cerrar el juego. “Hubo tres o cuatro cierres donde falló” dijo y aunque admitió que está entre los tres mejores extranjeros del torneo confesó que prefiere a Michael Gale de Hebraica o Robby Collum de Defensor Sporting. Para Camiña “lo importante es que se anima en el uno contra uno con el partido caliente. Vos sabés que la última ofensiva es de él”.

Algunos extranjeros vienen porque ganan buen dinero, otros para mejorar sus números y potenciarse de futuro. El caso de Lamonte no está incluido en ninguna de las dos opciones. Es de esos jugadores que por algún motivo llegan a la Liga Uruguaya. La hinchada de Aguada lo venera y los amantes del buen básquetbol lo disfrutan.