1) Expresé claramente que “no discuto que la actividad humana ha realizado profundos cambios en su entorno, esto es evidente”. Por otra parte, sostengo que hay que cuidar el medio ambiente, sin más.
2) Actualmente, en el mundo existen dos corrientes a nivel científico que toman posición y discuten hipótesis sobre el calentamiento global: a) la que sostiene que el mismo es un hecho comprobado y la causa principal radica en las crecientes cantidades de CO2 que aportamos a la atmósfera desde la revolución industrial hasta nuestros días; b) otro grupo de científicos niega esta hipótesis con una colección de argumentos que van desde la actividad solar como causa principal de la variación de la temperatura promedio en la troposfera, hasta la casi nula incidencia del CO2 en las cantidades aportadas por el hombre; sostienen que los fenómenos naturales como la fotosíntesis y la actividad de los volcanes son los verdaderos protagonistas del CO2 atmosférico; en consecuencia, argumentan que nada podemos hacer por evitar el calentamiento —o el enfriamiento— del planeta porque estos fenómenos responden a causas naturales sobre las cuales carecemos de cualquier control; solo nos resta adaptarnos como lo han hecho todos los seres vivos en la historia de la tierra.
También existen sub-corrientes entre estás dos posiciones que expresan matices entre una y otra hipótesis.
Ahora bien, a nivel de los medios masivos de comunicación —y de los gobiernos— predomina ampliamente la versión del cambio climático y el calentamiento global producido por la actividad humana. Las posiciones contrarias suelen ocupar un espacio relativo en las publicaciones especializadas y, muy esporádicamente, en los medios de prensa.
3) Como ciudadanos responsables estamos obligados a ser críticos ante toda la información que recibimos a diario, sobre todo cuando la misma afecta directamente nuestra vida cotidiana y, en última instancia, nuestra libertad.
4) La historia de la ciencia es una sucesión de hipótesis que intentan explicar racionalmente los fenómenos que nos rodean. Una tras otra van sumando conocimientos y, en otros casos, una anula a la otra, tal como sucedió con la concepción heliocéntrica de Copérnico ante la concepción geocéntrica de Ptolomeo y, más tarde, la de la iglesia católica. Heliocentrismo que le costó la vida al domínico Giordano Bruno y cárcel a Galileo Galilei por ir contra los preceptos de la religión. Hecho que demuestra, como tantos otros en los últimos siglos, que el dogma va por un camino y la ciencia por otro. Y quien toma a la ciencia como un dogma comete una falta grave contra la esencia misma del conocimiento científico y contra nuestra capacidad de conocer.
5) La vida sobre el planeta se puede describir como una larga historia de intercambio de energía entre el medio y los seres vivos. En todo el proceso evolutivo podemos comprobar un perfeccionamiento notable en las estrategias energéticas para poder sobrevivir, desde las bacterias hasta el hombre. En una síntesis muy simplificada, todos los seres vivos somos energía solar acumulada. Y el reino vegetal es, en este sentido, el más eficaz, puesto que junto a ciertas algas marinas, son los los únicos organismos vivos con capacidad para convertir la energía solar en energía química mediante el proceso fotosintético. Así pues, en la base de la cadena alimenticia, tanto en los mares como en la tierra, están estos seres autótrofos sin los cuales sería imposible la existencia de todos los demás.
6) Del punto anterior es fácil concluir que todo el CO2 que lanzamos a la atmósfera (combustión de motores, calderas y estufas a gas) alguna vez ya estuvo formando parte de la misma, puesto que todos los combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas) provienen de un largo proceso natural de descomposición de antiguos organismos vivientes fotosintéticos (y en algunos casos animales) que fijaron el anhídrido carbónico hace centenares de millones de años. Dicho de otra manera, no es insensato suponer que en épocas pretéritas la atmósfera contenía mucho más CO2 que en el presente (incluso existen mediciones que así lo demuestran).
7) Si aspiramos a una sociedad más justa y con las necesidades básicas satisfechas (alimento, salud, vivienda y trabajo), necesitamos energía, mucha energía, de la no renovable y de la otra. Ningún país puede crecer sin que sus fábricas trabajen a pleno y sin que sus servicios sean completos. En el plano doméstico podemos usar paneles solares, pero sería inimaginable, por ejemplo, ver a Conaprole procesando leche y derivados sin una central termoeléctrica o hidroeléctrica detrás.
8) En lo que me es personal no me preocupan las amenazas acerca del calentamiento global, me preocupa algo mucho más concreto: la contaminación de las corrientes de agua —cañadas, arroyos y ríos— por los residuos industriales y por la basura. Con más razón cuando existe tecnología suficiente para tratar las aguas residuales y la basura sin tener que hacer inversiones descabelladas.
9) Quizás parezca de ciencia ficción, pero llegará el día que el hombre domine al hidrógeno como combustible eficiente y barato. Por entonces se reciclarán las petroleras por escasez de materia prima y por los altos costos. Predominarán los motores a hidrógeno y entonces los agoreros futuros se movilizarán en contra de su uso porque el producto de la combustión será agua y oxígeno, y como bien sabemos el vapor de agua tiene efecto invernadero y una atmósfera oxidante nos puede causar muchos trastornos: hiperventilación, taquicardia y vaya uno a saber qué otros desastres.
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