“En la integración va la vida del básquetbol”

El nuevo gerente de la Federación Uruguaya de Básquetbol, Alberto Espasandín, habló con Tato López para 180. Dijo que los dirigentes tienen “el corazón en sus chacras” y que eso atenta contra los objetivos globales, adelantó que pretende competencias más largas, sugirió mirar a Argentina para crecer, pidió un gimnasio céntrico con “comodidades” para la selección y se enfocó en la integración porque en ese tema “va la vida del básquetbol”.

Actualizado: 29 de febrero de 2012 —  Por: Redacción 180

“En la integración va la vida del básquetbol”

Sin datos (Todos los derechos reservados)

*Por Tato López

En diciembre del 2011, la administración que hace una década esté al frente de la federación, cesó en sus funciones a Julio Cussati, gerente administrativo con 33 años trabajando para la organización, y nombró al profesor de educación física y entrenador de básquet Alberto Espasandín como gerente deportivo.

La Federación Uruguaya de Básquet, a través de la administración que hace diez años está al frente de la misma, te ha contratado para el cargo de gerente deportivo. ¿En qué consiste tu trabajo y cuál va a ser la duración del mismo?

Nunca me he planteado la extensión de mi contrato en mi carrera. Más que una atadura desde el punto de vista contractual me interesa que ambas partes, en mi caso como profesional y la entidad que me contrata, estemos de acuerdo y conformes con la actividad. Si no, no permanezco. Con respecto a la gerencia deportiva, yo he elevado a los neutrales y al presidente Ney Castillo cómo visualizo yo la gerencia deportiva. O sea que los contenidos los puse yo. Y creo que un gerente deportivo tiene que atender la competencia y la esencia de una federación deportiva, que es la promoción del deporte, el desarrollo de las competencias deportivas, y en ese sentido podemos incluir la organización de las competencias, la formación de entrenadores y de árbitros, las selecciones nacionales de mayores y formativas, los proyectos de desarrollo y de difusión del deporte.

Un miembro de la actual administración ha dicho que tú serás el profesional que liderará los procesos de planificación, desarrollo y ejecución según las pautas emanadas de los órganos políticos que constituyen a la federación. ¿Cuáles son esas pautas?

Las pautas de parte de los neutrales es tratar de impulsar decisiones de carácter técnico a todos los ámbitos de la federación. Hasta el momento han sido siempre decisiones pasionales de los dirigentes deportivos que tienen su corazón en sus clubes, en sus chacras. Las necesidades inmediatas de las instituciones deportivas se contraponen con objetivos mediatos de cómo debemos imaginar al básquetbol uruguayo, a la federación, a la selección nacional, a la propia competencia dentro de cuatro o cinco años. Y esas decisiones muchas veces están basadas en malos cálculos porque a veces un club cualquiera propone una decisión en cualquier ámbito de la gestión de la federación que supone de antemano que puede ser beneficiosa para su club, y en la práctica eso no se da. Se han equivocado muchísimas veces los dirigentes basados en esos criterios de toma de decisiones hasta en la propia marcha de sus propios clubes. No han beneficiado nada a sus clubes y los han perjudicado muchas veces.

¿Presentaste un proyecto con tus propias pautas para el desarrollo del básquet?

Sí, cuando uno piensa en las competencias piensa en la organización de los campeonatos, y en la federación todos los años se cambia la estructura de los campeonatos, y si somos 20 personas planificando un campeonato en forma separada podemos hacer 20 campeonatos distintos. Lo verdaderamente trascendente es pensar para que está planificada, cuál es el cometido. Y el cometido de una competencia, además de la formación de jugadores que es el principal, es clasificar. En ese sentido siempre va a haber equipos de nivel uno, otros de nivel intermedio y otros de nivel inferior. La competencia de nuestro país no cumple con esa finalidad, se trata de entreverar un poco todo el esquema de la competencia y al final uno no sabe quiénes son los jugadores de nivel alto, de nivel medio y de nivel inferior. Entonces la competencia tiene que sincerarse en ese aspecto y tratar de que categorice a los equipos en distintos niveles para que la competencia sea atractiva y además cumpla con su cometido fundamental, repito, que es el de la formación de los jugadores que participan. Si estamos de acuerdo con eso entonces ahí sí podemos imaginar estructuras de competencia que puedan ser atractivas y que realmente cumplan con esos propósitos.

Esta administración que ha estado al frente de la federación por diez años, desde tu óptica de profesional del básquet, ¿cuáles han sido sus aciertos y cuáles sus desaciertos?

El básquetbol venía de un periodo nefasto. Cuando asumen estas autoridades por el 2002 el básquetbol prácticamente no existía a nivel de la prensa y la situación era realmente preocupante. Hubo de parte de esta administración ideas e iniciativas, que fueron muy buenas. Los intentos de la Liga Nacional, incorporar al interior, que debe ser un objetivo siempre presente. El buscar una verdadera integración creo que ha sido uno de los puntos positivos que lamentablemente se cayó, ahora se trata de revitalizar no sé si de la mejor manera. Además se perfeccionó el trabajo en formativas.

Jugar la Liga y el Metropolitano en forma paralela ha sido uno de los proyectos hechos realidad de esta administración, sin embargo tu ya has planteado cambiar ese formato. ¿Qué percibís que te lleva a modificar la estructura del calendario anual?

La separación de las competencias fue pensada con una buena finalidad en su momento porque los chicos sub 23 que no tenían muchos minutos en Primera División tenían la posibilidad de hacerlo en los equipos de segundo nivel o del Metropolitano. Los clubes del Metropolitano vieron que era más fácil hacerse amigo de un equipo de Primera, conseguir en préstamo los jugadores que se formaban en ese nivel y con un americano y alguna cosita más pelear el ascenso. Prácticamente las últimas cuatro temporadas el campeón del Metropolitano ha sido Biguá con alguna ayuda de algún jugador y con camisetas diferentes. En la práctica lamentablemente esa decisión no resultó. La idea es que las competencias se extiendan, que no sea competir tres meses y después desaparecer. Eso va a obligar a los equipos a trabajar en la formación de jugadores. Y eso va a permitir que los jugadores jóvenes que surjan en los clubes puedan tener una competencia exigente, prolongada en el tiempo, y que cumpla con la función que decíamos, que les sirva para crecer como jugadores. Y además la federación debe recuperar a los 240 jugadores que juegan en la Liga Universitaria.

¿Estás al tanto de que las modificaciones que decida la federación , por ciertas cláusulas contractuales, pueden ser cuestionadas por Tenfield, que tiene los derechos televisivos?

Sí, la propuesta que yo le he planteado a los neutrales, creo que va a contemplar perfectamente a Tenfield y le va a encantar. Es una propuesta que va a tener básquetbol durante todo el año sin interrupción, con competencias interesantes.

La Liga Uruguaya en sus primeras ediciones mostró que potencialmente el básquet podía tener vida propia sin depender exclusivamente de la capital. ¿Ya te explicaron cuál fue la política para el desarrollo del básquet fuera de Montevideo y cuál es tu propuesta con respecto a este tema?

La gente del interior ha tenido mucha razón en cuanto a que hay clubes de Montevideo que no les ha servido el crecimiento del interior y que han puesto trabas para la continuidad de la integración. Hay que buscar una estructura sólida para que ellos puedan desarrollarse y tener consistencia en su proyecto. Hay distintas posturas con respecto a si la representación de las distintas ciudades del interior tiene que ser de un solo equipo que represente a todos o de los propios clubes. Yo no estoy de acuerdo con esta segunda porque creo que los clubes de las distintas ciudades del interior reparten la miseria de su ciudad como lo hacen los clubes de Montevideo. En el interior son ciudades chicas de nuestro país y lo más adecuado es que haya una representación de la ciudad única, como fue el caso de Paysandú que fue un éxito. Hay que hablar con esa gente para ver qué fue lo que pasó, qué sintieron y de nuestro lugar ahora, qué se puede hacer por revertir lo que se ha hecho mal. Hay que insistir con la integración porque se nos va la vida del básquetbol si no lo logramos.

Con respecto al básquet de formativas, ¿Cuál ha sido la política y cuáles los objetivos que se marcó esta administración durante los ùltimos diez años? ¿Cuáles son tus objetivos a alcanzar en esta àrea?

Se está haciendo un buen trabajo y hay que continuarlo. Sería bueno trabajar más en base a campamentos cortos. Cuando uno ya conoce prácticamente a todos los chicos del país se puede trabajar puntualmente, hacer un seguimiento mucho más detallado, perfeccionar incluso la parte tecnológica de los controles con videos de los jugadores, trabajar mucho más en contacto con los entrenadores de los clubes, hacer evaluaciones de la marcha de esos trabajos.

¿Cuál ha sido la política de esta administración con respecto al básquet femenino?

Actualmente hay una generación de jugadoras interesante, que ha mejorado un poco el nivel, que en la última competencia han dejado a tres equipos abajo. Es un paso importante que han dado. Yo creo que el básquetbol femenino necesita de un cambio muy importante, de una discusión muy grande.

Durante casi una década Argentina ocupó el número uno en el ranking FIBA. ¿Entendés que nuestra federación aprovechó la cercanía geográfica y cultural que tenemos con ese país para nutrirse del conocimiento y la experiencia que lo llevó a ser potencia mundial?

Lamentablemente para nada. Debimos y debemos aprovechar porque todavía Argentina hoy está en las primeras posiciones del básquetbol en el mundo. Yo siempre lo planteé, incluso cuando trabajaba acá como entrenador, me acuerdo que con Aguada fuimos a jugar con Gualeguaychú unos partidos, y yo siempre que podía les decía a mis colegas: hay que aprovechar de hacer la preparación, ir a jugar a Argentina. Aparte no solamente el nivel del básquetbol argentino que es lo que vemos a nivel internacional sino de cómo se juega al básquet en todo el país. En la década del 90 por el cumpleaños de la Universidad de la República se organizó un campeonato cuadrangular con tres universidades de Argentina, la UBA, la de La Plata y una de Córdoba. Nos pintaron la cara. Hay que aprovechar muchísimo màs la cercanía con Argentina.

El éxito del fútbol uruguayo a nivel formativo y mayor hoy es motivo de cuestionamientos e investigación en los grandes centros mundiales de dicha disciplina. ¿Cómo se ha nutrido, si es que lo ha hecho, la federación de básquet del ‘boom’ de la celeste de fútbol?

Mucha gente dice que cuando el fútbol está bien el básquetbol está mal. No es una buena explicación y si el fútbol está bien tenemos que hacer las cosas también bien para poder crecer como federación y como deporte. El fútbol y el básquetbol no creo que estén peleados en ese sentido. Buscamos un público, un biotipo de jugadores que es totalmente distinto. Los deportistas que juegan al básquetbol generalmente no están capacitados para jugar al fútbol y viceversa, así que creo que podemos perfectamente hacer un buen desarrollo del básquetbol en todo el país, independientemente del fútbol o valiéndonos del éxito del fútbol como motivador.

A eso iba, a nutrirse de como se ha gestado el ‘boom’ de la celeste de fútbol.

Sí, yo creo que sí. Podemos utilizar esta euforia que ha generado el fútbol para tratar de beneficiar al básquetbol como a todos los deportes de este país. El éxito del deporte en Uruguay independientemente de qué deporte sea, incentiva la práctica del deporte en todos los niveles.

Año a año en el básquet se siguen dando los casos de doping positivos por drogas sociales. ¿Qué políticas ha puesto en práctica la actual administración para revertir esta realidad y cuál es tu propuesta respecto al tema?

Es algo preocupante. Todos lo vivimos como jugadores, sabemos lo difícil que es dormirse después de un partido que termina a las 12 de la noche. Creo que hay que tener una conducta muy grande para no caer en vicios como puede ser el alcohol o las drogas. Yo creo que el básquetbol tiene que atender esto, tiene que aceptar que es un llamado de atención muy fuerte estos resultados que se han producido y creo que hay que tratar de revertirlo. Hay un acuerdo con el Sindicato Médico para brindar los servicios del Casmu a todos los participantes y uno de los planteos es si nos pueden ayudar con charlas y asesoramiento en ese sentido. Es un tema que trasciende el deporte, que está instaurado en nuestra sociedad y que exige un tratamiento multidisciplinario. Creo que sería un atrevimiento de nuestra parte encarar algo sin consultar a todos los profesionales que en este aspecto han desarrollado mucho conocimiento y ya han desarrollado campañas exitosas.

Hablar de las autoridades de la federación o de la administración de la federación es hablar del presidente Ney Castillo, protagonista de la escena nacional en diferentes áreas: candidato a la Intendencia por el Partido Colorado, director o presidente de dependencias relacionadas con la medicina, eterno aspirante a Presidente de la AUF. Castillo hace años ya, más en el discurso que en los hechos, intenta construir un gimnasio multiuso que según él la ciudad, el país y el básquet precisan. La federación, sin embargo, no tiene un espacio físico donde darle un hogar a las selecciones de formativas y a la selección mayor. ¿No sería más realista intentar darle a la celeste de básquet un hogar que intentar construir ese megaproyecto?

Sí, el presidente está embarcado en ese megaproyecto que es muy ambicioso. Es cierto que las selecciones precisan un lugar para poder entrenar, no pueden estar trasladándose de un lugar a otro, no tener un lugar fijo para entrenar. Se logró colocar el piso en el Palacio Peñarol pero la utilización de ese escenario se hace difícil por la cantidad de actividades que hay allí. Habría que buscar la forma de que pudiera ubicarse en un lugar relativamente céntrico un gimnasio que tuviera las comodidades y las posibilidades para el entrenamiento de todas las selecciones.

¿Tu compromiso es con el presidente Castillo, la federación, con los clubes o con el desarrollo del básquet nacional?

Con el desarrollo del básquetbol nacional. Ney fue el que me invitó a participar, el que impulsó mi integración como gerente deportivo. Mi cargo está a disposición de las autoridades de la federación, sea cual sea. Mi vinculación con al Federación Uruguaya de Básquetbol va a culminar el día que me dé cuenta que no estoy cumpliendo los objetivos que nos planteamos tanto para llevar adelante una gerencia deportiva. Si no se cumplen esos objetivos yo voy a dar un paso al costado, porque creo que no correspondería mantenerme en un lugar sin poder hacer las cosas para las cuales fui designado.