El miércoles la jueza Graciela Gatti procesó sin prisión a un funcionario del Hospital Pereira Rossell por vender Misoprostol de manera clandestina. El hombre de 30 años trabajaba como funcionario administrativo en el sector de Gestión Ambulatoria (Hospital de la Mujer) y Oncología.
El procesado reconoció que en reiteradas oportunidades obtuvo a través de internet las pastillas Misoprostol y vendía 4 pastillas a 4 mil pesos. La venta de este fármaco está regulada en Uruguay.
Las pastillas eran enviadas desde San Carlos, Maldonado y el hombre las recogía en la Terminal Tres Cruces. Luego las ofrecía en el Hospital y según el fallo las pastillas también eran vendidas por los médicos en los propios consultorios. La investigación seguirá en este punto.
El Misoprostol no provoca la muerte
El programa Iniciativas Sanitarias -una organización civil de profesionales de la salud, dedicada a temas de salud sexual y reproductiva- desmintió las versiones de prensa que lo vinculaban con el funcionario procesado. Además, manifestó su preocupación por la muerte de las dos mujeres jóvenes que se practicaron abortos voluntarios. Desde 2008 no fallecía ninguna mujer por esta razón, , por eso se generó una “honda preocupación” y se está analizando este “repentino cambio en la tendencia”.
El Ministerio de Salud Pública está investigando los dos casos. Se analiza si recibieron asesoramiento médico y si además del Misoprostol, realizaron otro procedimiento.
Ana Labandera, directora ejecutiva de Iniciativas sanitarias, dijo a No toquen nada que el Misoprostol no provoca infecciones ni la muerte de quien la utiliza. "Este medicamento provoca contracciones a nivel del músculo uterino y en el caso de una hemorragia posparto, hace que el útero se contraiga y así evita la mortalidad de la mujer en el periodo del alumbramiento. En los abortos institucionales, aquellos permitidos por ley, se usa el Misoprostol porque es el medicamento de menor riesgo para ocasionar contracciones uterinas y provocar el aborto. No provoca infecciones ni la muerte de una mujer", explicó.
La directora de iniciativas sanitarias insistió en que las mujeres deben asesorarse porque hay falta de información. "Las mujeres que murieron no estuvieron asesoradas y eso hace que el uso del Misoprostol no sea una práctica segura", afirmó.
De acuerdo a la ley vigente, los médicos pueden recomendar el uso de esta medicación, pero no recetarlo. Esto lleva a las mujeres que quieren practicarse un aborto a recurrir al mercado clandestino.
Para Iniciativas Sanitarias ese también es un problema, sobre todo para las mujeres más pobres. La medicación puede costar entre 3 mil y 5 mil pesos. "En el mercado clandestino no hay una regulación ni del precio, ni de la calidad del medicamento. Estamos enfrentados a que las mujeres tienen que pagar precios exorbitados y que además no tengan la seguridad de la calidad del medicamento", sostuvo Labandera.
La directora de Iniciativas Sanitarias explicó que por esta razón es que se plantea la despenalización del aborto. "Si eso pasara, la mujer podría tener acceso a los servicios y al medicamento sin ningún problema. Eso bajaría muchísimo el riesgo y la morbi-mortalidad materna", sostuvo.