El 27 de mayo los frenteamplistas elegirán un nuevo presidente de la fuerza política. Por primera vez la elección será con la votación directa de los adherentes. Los candidatos son Ernesto Agazzi (MPP), Enrique Rubio (Vertiente Artiguista), Juan Castillo (Partido Comunista) y Mónica Xavier (Partido Socialista).
Pardiñas considera que esta es una instancia clave para definir el futuro del Frente Amplio. Para él se decide entre la consolidación de la hegemonía del MPP y la posibilidad de seguir articulando acuerdos mediante el consenso.
De estos temas conversó el secretario general del PS con 180.
¿Qué es lo que votan los frenteamplistas en mayo?
Viene a ser el hito sustantivo de la discusión sobre la reestructura orgánica y actualización programática del Frente Amplio.
Se elige así porque hemos entendido que las condiciones políticas en que hoy se encuentra la fuerza dificultan o no llegan al proceso de los estatutos, es decir mediante la elección de un presidente vía congreso. A esta instancia también se le asigna cierto atractivo político porque despierta en quienes puedan participar el compromiso y la responsabilidad de elegir nada menos que el presidente de la fuerza política que hoy tiene nada menos que la responsabilidad de llevar adelante el gobierno.
Si bien es cierto que el Frente Amplio tiene un único programa, los candidatos tienen sus perfiles y potencialidades diferentes.
Nosotros propiciamos a Mónica Xavier con el convencimiento de que tiene un importante potencial de articulación, de negociación, de debate político acumulado. Además tiene la experiencia porque recordemos que Mónica cuando Tabaré Vázquez era presidente fue convocada a trabajar con él. Le encomendó la tarea nada menos que de hacerse cargo del área organizativa del Frente Amplio. Allí adquirió una fuerte experiencia. Creemos que el perfil de Mónica se distancia o se diferencia por sus atributos.
Además, ella implica una renovación porque es una mujer que está en la plenitud de su vida, cosa que para la dirigencia política no es fácil. También es una renovación generacional desde el punto de vista de su capacidad de relacionarse con los jóvenes. Y de hecho es una renovación de género porque su condición así lo establece.
De un tiempo a esta parte, el MPP y el Partido Socialista están en un proceso de medir fuerzas. Eso se vivió en la transición del gobierno de Tabaré Vázquez al de José Mujica, por ejemplo. Esta instancia de la elección de la Presidencia del Frente Amplio también puede verse en ese marco.
Los socialistas aspiramos a que no sea en ese plano que se dé la participación, los debates y la definición de la masa frenteamplista. Nosotros estamos convencidos de que el FA como fuerza política es necesaria para la construcción del Uruguay progresista y de transformación. Políticamente la herramienta que tenemos desde la izquierda uruguaya es el Frente Amplio. La diferenciación entre los distintos sectores debe ser un arma de debate ideológico y político pero no de ruptura de los procesos o de poner en jaque la continuidad de los procesos.
Nosotros aspiramos a seguir incidiendo en el Frente Amplio para seguir volcando nuestras visiones, nuestras ideas, nuestras propuestas de desarrollar el Uruguay en una democracia sobre nuevas bases. Esto implica ampliar los derechos ciudadanos, la participación de los diferentes actores económicos en la conducción y en el destino del país, que implique ir avanzando a nuevas modalidades de gestión. En ese plano es que nos interesa incidir en la dirección del Frente Amplio para avanzar en esa construcción de esa democracia con mayor inclusión, equidad y justicia social.
Es en ese plano que nosotros propendemos a que el PS tenga una buena votación y pueda seguir consolidándose como un partido de referencia. Por supuesto que la presidencia del Frente Amplio de Mónica Xavier nos garantiza el otro elemento que para nosotros es importante en la consolidación del Frente Amplio. Que el Frente Amplio siga siendo una fuerza de acuerdo, participativa, donde el debate político en primera instancia siempre busque las definiciones por consensos. No quiere decir que volvamos a tener el FA de 1971 pero sí con aquella mística, aquella empatía con la gente. Eso es necesario. Una presidencia desarrollada desde una compañera como Mónica, permitiría buscar una discusión con equilibrio, con profundidad política, para llegar a establecer síntesis en las definiciones de ese FA que es diverso
Más allá de esos aspectos de “unidad en la diversidad” en los últimos tiempos se ve una polarización en la interna del Frente Amplio entre el PS –en este caso acompañado del Frente Líber Seregni- y el MPP. Estuvo el apoyo a la precandidatura de Danilo Astori, la no designación de Daniel Martínez como candidato a la intendencia de Montevideo. Además hubo acusaciones concretas a propósito de la cantidad de cargos ocupados por socialistas en el gobierno de Tabaré Vázquez. ¿Cuál es la relación hoy entre los sectores?
Las relaciones siempre estuvieron bien. Nosotros hemos marcado nuestras posiciones frente a los demás sectores y en especial frente al MPP. También hemos marcado nuestro punto de vista ante hechos que no recogen el posicionamiento de los socialistas en el contexto del país.
No hay dudas de que en el FA la conquista de los espacios de definición, de participación y de discusión es un elemento importante. Lo que se da es el debate político ideológico. Nosotros creemos que no pasa por la cantidad de cargos el rol que un sector político tenga en el gobierno. De hecho hoy se ha invertido la moneda y no se ha escuchado a los socialistas hablar de ese aspecto. Al contrario, cada vez que ocurren actos traumáticos para un gobierno como la remoción de jerarcas por evaluaciones de su gestión hemos salido a decir que estamos respaldando al gobierno, somos parte del gobierno y queremos que siga concretando de la mejor manera el programa político del FA.
Siempre vamos a estar detrás del gobierno porque es el que eligió la gente y trabajamos firmemente para que esto fuera así.
Más allá de algunas diferencias de enfoque en la gestión o en el análisis político coyuntural con los compañeros del MPP, se ratifica lo que para nosotros es un hecho esencial que para nosotros no se puede perder en el FA: la diversidad.
¿Hay una tendencia hegemónica del MPP en la interna?
El hecho de que un sector se distancie en los respaldos políticos puede ser propicio para generar el clima de hegemonía. Nosotros creemos que el clima de hegemonía en el FA no ha sido bueno. Y en ese plano es que hablamos de la diversidad y de los sanos equilibrios. También es cierto que a veces la hegemonía no se plasma solamente por el hecho de ser mayoritario sino también por cómo se quiere llegar a la síntesis de los debates. A veces son construcciones complejas.
Siempre es más rica la síntesis a la que se puede llegar por el debate y el acuerdo que la de la votación. Cuando alguien tiene mayor fuerza para ganar en la votación tiende a tener actitudes hegemónicas. De eso tenemos que ser cuidadosos los frenteamplistas para evitar caer en esa tentación porque puede ser uno de los rasgos que deteriore la conducción y el funcionamiento del FA.
¿Y ese es uno de los peligros de esta votación de mayo, que se consolide ese proceso?
Justamente nosotros creemos que en esta votación de mayo debemos alentar a la máxima participación para buscar los mayores equilibrios posibles dentro del FA. Pero también digamos que somos fuertemente respetuosos de los resultados que surjan. Y si la masa frenteamplista termina diciendo que tiene que haber un sector que se consolida como mayoritario, habrá que respetarlo.
Por eso queremos que haya una amplia participación y concurrencia de frenteamplistas. Hay que convocar a reencausar la militancia, hay que incorporar a los jóvenes porque necesitamos de esa visión dinámica, pujante, de inquietud frente a los problemas. Creemos que en la medida en que eso se consolide será la mejor forma de garantizar que se mantengan los equilibrios necesarios para la vida del Frente Amplio.
¿El Partido Socialista se ha planteado la posibilidad de un no de Tabaré Vázquez a la vuelta a la actividad política?
Nosotros no tenemos planteada la hipótesis ni de un sí ni de un no. Creemos que Tabaré en caso de volver sin lugar a dudas va a ser el capital político a ser puesto en consideración por la ciudadanía. Es sin lugar a dudas quien tiene la capacidad de ejercer un liderazgo de mayor fuerza dentro del FA. Pero también creemos que podemos construir nuevos liderazgos y en ese aspecto los socialistas siempre hemos estado en la construcción de cuadros políticos que estén a disposición.