¿Cómo es esto de convocar a la gente en una campaña que se intenta llevar tan en armonía? Es más fácil convocar cuando hay confrontación, ¿no?
En primer término es muy disfrutable. Encontrar a los compañeros que se alegran porque nos ven llegar, porque nos ven a todos juntos, es bueno. Eso es el Frente Amplio. Pero es unidad sin unanimidad. Los cuatro expresamos trayectorias diferentes, énfasis diferentes pero también tenemos un programa y un objetivo común.
Eso es lo que traduce la necesidad que tenían los frenteamplistas de ver diferentes opciones, de poder elegir pero quedando claro que es dentro de un camino común.
Una de las cosas que el otro compartía en el interior es que es una suerte que ahora tengamos discursos parecidos en algunos temas clave que nos han tenido meses y meses discutiendo internamente. El 28 no hay excusas, el Frente va a tener que cambiar.
Por ejemplo, no hay ninguna organización política en el mundo que haya resuelto la participación de las redes. Pero yo confío en que el Frente Amplio, siendo una estructura irreproducible en el mundo, encuentre la modalidad de atravesar el conjunto de su funcionamiento con los medios electrónicos modernos.
Se trata de abrir las ventanas para que entre aire y fluya ese molino que yo pongo en la campaña institucional: energía, renovación. Eso es lo que quiero para el Frente Amplio.
Pero es más difícil hacer campaña así que pudiendo confrontar…
Sí, nada más aburrido que hablar de la interna de un partido y encima buscando los puntos comunes para salir adelante. Naturalmente tenemos la tendencia a referirnos al gobierno. Pero acá se trata de encontrar las claves que mejoren la fuerza política.
Ya son tiempos suficientes los del debate interno y ahora hay que actuar. Eso es lo que le está faltando al Frente Amplio. Porque los debates se retroalimentan de la confrontación con la realidad, y a nosotros nos ha costado mucho elaborar desde la experiencia en la gestión nacional, departamental y municipal.
La gente viene respondiendo cada fin de semana mejor.
¿Cuáles son sus propuestas para integrar las redes dentro de la orgánica del FA?
Yo creo que hay que reconocer esas modalidades de funcionamiento y allí tenemos que poder enganchar con el resto de la estructura que tiene que estar digitalizada. No es posible que como política pública tengamos un Plan Ceibal, un Plan Siembra, y el Frente no tenga mínimamente para la conexión con sus afiliados un nivel de adecuación tecnológica que permita hacer cursos a distancia, por ejemplo. Le pedimos a nuestros militantes que no representen en los tres niveles de gobierno pero no tenemos esos compromisos desde la dirección para ayudarlos en esa labor.
Nuestros tiempos cambian muy vertiginosamente. Estas campañas que se pueden comunicar instantáneamente diciendo “estuve con tal” y subís la foto, pinchás y escuchás el audio o ves todo el discurso, te hacen replantear muchas cosas. Sobre todo cómo encontrarle y exprimirle las ventajas a esos métodos tecnológicos.
Los cuatro candidatos se han volcado a las redes sociales. Es la primera vez que se da un uso tan intensivo de las redes sociales.
Se ha multiplicado. Muchas veces nos cuesta manejarlo y nos enredamos, pero debemos tener posibilidades de hacerlo racionalmente. No meternos todo el día a teclear cosas en una alienación de la tecnología pero sí que nos permita eliminar todos los tediosos informes administrativos. Es imposible tener a un muchacho o una muchacha atentos a eso.
Lo que hay que tener es cabeza abierta. Hay que encontrar muchas formas. Para los programas nacionales, departamentales ni dudar que eso ayuda muchísimo. Para la formación también. Pero además podemos tener debates presenciales mezclados con esta participación y eso suma, es más Frente Amplio.
Poder usar esto para transparentar el Frente Amplio. Para que el compañero que no ha recibido información no sienta que es porque no interesa o se lo convoca solo cuando se lo necesita.
¿Quiénes se resistían antes? ¿Qué argumentos esgrimían?
Que desmerecía la militancia cotidiana, al militante de 24 horas, que venía en contra del Comité de Base. Yo lo que digo es que si fuimos tan audaces en 1971 de hacer una revolución con el comité de base en materia de participación política y lo logramos, por qué no tener esa audacia ahora. No son saltos al vacío lo que pido sino actitud audaz, de avance, de proponernos más. Capaz que hay una meta a la que no llegamos pero es de esa manera que se avanza.
¿Votar por usted supone instalar la agenda de género en el Frente Amplio?
Yo no voy a sustituir la agenda política del Frente por una agenda de género. Sí voy a incorporarla. Me parece que efectivamente es injustificable la disociación que tiene el Frente para hacer un discurso políticamente correcto… pero: “¿y para cuándo?”, se preguntan muchas mujeres. Yo creo que la mujer aporta ese componente a la agenda.
Quien está a favor de impulsar esos temas puede pensar que al votar por usted, dada la imposición de que tenga que abandonar el Senado, pierde una legisladora que ha tenido una actividad muy constante en esos asuntos.
Pero yo he trabajado siempre por estos temas. Son compromisos que tengo como ciudadana, como militante política y los voy a seguir llevando adelante si llego a la Presidencia y me impiden estar en el Senado.
Usted plantea una duda pero el Frente Amplio ya tomó la decisión de que sea así.
Sí, por una minoría mayor. Yo creo que así como se han ido convenciendo a lo largo de esta campaña y cada vez hacemos un discurso más homogéneo en algunos temas capaz que los compañeros reconocen que la prohibición es un error. Otra historia es si nos da el cuero. Son dos changas pesadas. Pero la concepción es lo que yo señalo como un error. Entonces pedir la reconsideración de un tema donde ya se sabe cómo están los votos porque no se está dispuesto a considerar como de mayoría especial, es llover sobre mojado. Pero capaz que los compañeros entienden que se puede evitar. No depende de mí, yo voy a cumplir con lo que el Frente diga.
Esta elección se vive como otra instancia de medir fuerzas entre el MPP y el Partido Socialista. Así se dio el proceso del que veníamos hablando y las elecciones nacionales, las municipales. Sería un “round” más…
Creo que lo que uno tiene que lograr en el Frente es que todos se sientan convocados. El equilibrio de poder en el Frente es muy importante. Tener vocación de distribuir el poder es muy importante para lo que es el Frente desde sus orígenes, pero además para una concepción de izquierda que tiene que tener planteada la desconcentración del poder. Si no, hacemos discursos muy lindos pero no los podemos concretar en nuestra interna. Eso es a lo que yo me niego. Mi preocupación no es por contraponer Partido Socialista MPP, sino por devolverle al Frente los equilibrios que en esta elección están en juego a todo nivel. Eso la ciudadanía tiene que saberlo.
¿Cuándo se rompió ese equilibrio que, según usted, hay que recuperar en esta elección?
Son procesos donde vos no valorás lo suficiente esta modalidad amplia en el ejercicio cotidiano de la política dentro del Frente, donde te vas alejando de diferentes ámbitos que te aportan y también te cuestionan, donde convertís a la Mesa Política en la decisión única.
¿Pero eso lo hizo el MPP?
Eso lo hace una estructura que ha tenido una mayoría dos veces consecutivas, que no ha encontrado las claves de desarrollar el Frente Amplio. Claves que es siempre importantes que las encuentren las mayorías para potenciar al Frente. Esto ha sido legítimamente resuelto porque tienen la mayoría conferida por la ciudadanía frenteamplista. Pero hacia la interna de la fuerza política, las mayorías muchas veces tienen que renunciar mucho más que las minorías. Si no, no hay avance conjunto.
Algunos estamos muy matrizados por la política del consenso, vivimos la era Seregni con eso grabado a fuego. Los tiempos de gobierno son otros, no se puede deliberar eternamente, hay que resolver y las minorías acatan a la mayoría. Pero hay que tener espacio donde la fuerza política sienta que tuvo esa posibilidad de dialogar.
¿Eso no pasa hoy?
No en todos los casos. Entonces, a veces hay diálogo y no hay respeto a las decisiones. Es bastante complejo, no hay un único culpable, hay mayores responsabilidades. Por eso importa el equilibrio. Acá no hay una agresión a nadie que legítimamente tiene mayor predominio que otro. Acá es encontrar eso de que a veces es importante perder para poder ganar entre todos.
¿El MPP tendría que dejar pasar una?
(Risas) Lo dijo al principio pero después se rectificó.
Agazzi ante “la clave” de manejar la diversidad. Entrevista con el candidato del MPP->http://www.180.com.uy/articulo/25745_Agazzi-ante-la-clave-de-manejar-la-diversidad