Juan Carlos González

Estado y promoción deportiva

Cada vez que los deportistas uruguayos participan en justas internacionales –como en los últimos Juegos Panamericanos- se instala la polémica sobre el apoyo del Estado al deporte. Muchas voces repiten una y otra vez el sacrificio de los deportistas, la soledad de su esfuerzo, apoyados parcialmente y llenos de carencias. En parte es cierto, lo que enaltece sus logros en la mayoría de los casos.

Actualizado: 30 de Julio de 2015 | Por: Juan Carlos González

¿Debe el Estado apoyar con más medios económicos a los deportistas, y a sus federaciones? De ser así, ¿cómo debe instrumentarse? ¿Por qué apoyar a los deportistas que nos representan internacionalmente?

Y el resto de la población, ¿cómo recibe las políticas del Estado y sus medios para la actividad física, la recreación y el deporte? ¿Qué espacios públicos, infraestructura y recursos humanos están destinados para estos fines? A su vez, cuántos espacios públicos se destinan a emprendimientos de clubes y federaciones de carácter privado? Cuando el Estado patrocina una federación, ¿hay control suficiente para auditar que esos fondos convergen en la preparación del deportista y no se diluyen dentro de la burocracia federativa?

En las últimas elecciones nacionales nos presentaron dos opciones de país. La opción triunfadora incluía en el centro de su programa la continuidad y profundización de las políticas sociales. Con un modelo de Estado para asegurar el desarrollo y la transformación productiva con justicia social, una mejor distribución de la riqueza y la instrumentación de políticas inclusivas con marcado contenido social.

¿Cómo se conjugan estos conceptos programáticos, el apoyo del Estado a la actividad física de la población y el llamado “Alto Rendimiento”?

Espacios públicos para actividades privadas

Las áreas más importantes, con mayor valor inmobiliario y públicas de nuestra ciudad, como el Prado, Punta Carretas, Villa Biarritz, la Rambla montevideana, los parques de Carrasco, el Parque Rodó, el Parque Batlle, todas ellas donde habitan las clases más pudientes; desde hace muchos años son usufructuadas por las clases altas para su esparcimiento y la práctica de actividades físicas y deportivas en recintos de clubes privados. Con costos que la inmensa mayoría de la población no puede pagar. Pero sus terrenos son públicos. Aunque han invertido en ellos.

No pagan aportes patronales, gozan de préstamos para sus obras, del MTOP en algunos casos, del BROU en otros, patrocinio de entidades del Estado como ANTEL, BSE, ANCAP, todas legales y dentro de los procedimientos aceptados. Casi no hay actividad deportiva, de las selecciones, los clubes de fútbol y básquetbol donde no esté presente ANTEL, o estaba hasta hace unos días.

La suma

¿Qué resultado nos daría si sumáramos las prebendas impositivas, la verdadera contribución inmobiliaria de sus terrenos públicos (si la pagaran), los intereses benévolos de sus préstamos, el patrocinio con dinero de los entes autónomos y organismos del Estado al deporte privado?

Si diéramos un valor en dinero a sus contraprestaciones: o sea lo que retornan a la población por usufructuar de esos beneficios en forma de becas, “préstamo” de sus instalaciones a las escuelas del barrio u otras obras, y luego comparáramos las cuentas, tendríamos un resultado cierto de cuánto les da el Estado a las instituciones privadas (bajo diferentes formas que subvencionamos todos), y cuánto recibe la población. ¿Cuánto se le da a los deportistas que nos representan y deben –si dudas- tener más y mejor apoyo estatal?

Si en los países desarrollados del “primer mundo” cada euro que se invierte en actividad física de la población ahorra aproximadamente catorce en la salud pública, y si consideráramos a la actividad física, la recreación y el deporte como un DERECHO; ¿no deberíamos diseñar una REDISTRIBUCION de los egresos del Estado hacia este rubro?

Recuperando los ESPACIOS Y LOS DINEROS PÚBLICOS para ACTIVIDADES PÚBLICAS; ¿qué pasaría con nuestro deporte con representación internacional, con la obesidad, el sedentarismo y las enfermedades y costos que ocasionan? ¿Cómo sería la vida de los jóvenes y la población de nuestras zonas alejadas de espacios públicos que disfrutan los particulares?

No es contrapuesto el apoyo a los deportistas que representan al país con la inversión en la actividad física de la población extraescolar.

¿Por qué los organismos del Estado, los entes autónomos con Antel a la cabeza, han “puesto” tanto dinero en el marketing hacia el deporte privado y de competencia, los clubes grandes y chicos de nuestro fútbol y básquetbol, el automovilismo en el exterior, cuando faltan gimnasios, materiales en nuestros liceos, escuelas y barrios?

Un experto en marketing me diría seguramente que utilizan al deporte profesional como generadores de identidad y adhesión. Poner un anuncio en una escuela o plaza de deportes no rinde.

Veinticinco años de gobierno municipal y 15 de gobierno nacional exigen hacer esta cuenta y redireccionar el barco del dinero que se destina a la actividad física, la recreación y el deporte, hacia la población toda sin distinciones.



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