Alas Uruguay está complicada y no tiene capital de giro, dijo una fuente del Poder Ejecutivo a 180. Cuando el nuevo Fondes-Inacoop recibió la cartera de proyectos de la anterior administración de José Mujica, la empresa de los ex trabajadores de Pluna había utilizado cuatro millones de dólares y tenía para ejecutar el resto de los créditos otorgados. La línea aprobada por el Fondes era de hasta 15 millones de dólares y hace un mes se fue la última partida.
El Fondes no puede darle un nuevo préstamo de esta envergadura porque ahora tiene topes, pero además quienes están al frente del Inacoop consideran que no es viable seguir dando financiamiento desde este organismo. Según supo 180, Alas Uruguay también golpeó otras puertas del Ejecutivo pero no prosperaron los plantes.
La empresa necesita capital de giro porque se vienen tiempos difíciles. A la pérdida que es esperable en el comienzo se suma la temporada baja y un preacuerdo que se firmó con la aerolínea estatal Boliviana de Aviación (BoA) es la puerta que se abre para encontrar una salida a la situación.
El Fondes-Inacoop cree que una asociación es la apuesta y su presidente, Gustavo Bernini, lo dejó claro en comisión de Cooperativismo de Diputados. “Nos interesa que avance, es la posibilidad de llegar a vincular a un socio que aporte capital”, dijo.
“Nuestra apuesta es conseguir, como se visualizó hace unos días, una sociedad conjunta. Naturalmente, esto tiene que pasar por una negociación con nosotros, que somos el principal acreedor; de hecho, todo manejo de acciones, obviamente, tiene que ser con nosotros. La ley establece que puede ser negociado hasta un 49,9%. La propia Ley Nº 19.337 habla de financiamiento mayoritariamente propiedad de la cooperativa, de la empresa autogestionada o de la forma que se dé. Nosotros estamos, teléfono de por medio, tratando de informarnos en forma permanente. Por lo que sabemos, ha existido una especie de compromiso de darse un margen de tiempo, como para ver si se pueden llegar a determinados acuerdos. En el momento que tengamos que entrar a la cancha, lo haremos”, sostuvo Bernini.
Alas Uruguay no está moroso con el Fondes-Inacoop. La deuda que tiene cuenta con un período de gracia y los intereses recién se comenzarán a pagar en enero de 2017. El resto del capital a partir de enero de 2018.
Pero si Alas Uruguay no vuela más hay una pérdida para el Estado porque la empresa casi no tiene bienes y el Fondes-Inacoop solo se quedaría con las acciones desplomadas para intentar venderlas. Esta fue la mejor garantía para el peor de los escenarios que pudo conseguir el nuevo Fondes, a partir de las condiciones que le dejó la administración pasada.
Cuando el Fondes que funcionó en la Presidencia durante la gestión de Mujica le otorgó la línea de crédito de Alas Uruguay había un compromiso de generar garantías prendarias (las reales) y en ese momento se aprobó solo con las fianzas solidarias. Estas últimas son las garantías individuales de los directores, que incluso en aquel momento hicieron que algunos no aceptaran formar parte del directorio de Dyrus S.A, la sociedad de Alas Uruguay. Pero esas fianzas solidarias no son una garantía real para una empresa de este tamaño.
Bernini contó en comisión que las garantías se firmaron hace un mes y medio. “Planteamos que hubiera una cesión de derecho y cobro, hasta un 5% de lo que se vendiera con tarjeta de crédito ‑eso no existía en el contrato original‑, y que la prenda sobre las acciones fuera con desplazamiento. Quisimos dar mayor potencia a las garantías, dentro de las posibilidades que tenemos, porque en este caso no había inmuebles ni nada que pudiera ser una garantía. Cambiamos en función de mejorar lo que se tenía”, contó en comisión.
Esas acciones con desplazamiento son lo que le quedará al Estado y lo que hace que hoy tenga un peso real en el futuro de la empresa. Por eso Bernini aseguró en Diputados que ellos van participar de la negociación.
En comisión, Bernini dio a entender que el proyecto de Alas Uruguay contaba con otros tiempos desde que se le aprobó la línea de crédito hasta que la empresa comenzó a volar. La habilitación de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia), del Ministerio de Defensa, duró más de lo previsto y parte del capital de la empresa se gastó con los aviones en tierra para pagar al personal.
“Nosotros notamos que se estaba demorando la habilitación y la certificación de la compañía aérea, y tratamos de generar desde nuestro lugar, con las limitantes o las potencialidades que podíamos tener, el alerta por esa situación. Me habrán escuchado públicamente y me habrán visto hacer gestiones con los responsables de cada uno de esas situaciones sobre los atrasos que había para certificar esta compañía aérea. Hace meses atrás salí públicamente a decir que lo que se estaba gastando en ese momento eran gastos fijos y que era imposible no hacerlo, porque había que pagar el alquiler de los aviones, el arrendamiento de los hangares, el personal de Buenos Aires, pues para hacer las pruebas tenían que estar todos los trabajadores de mantenimiento. Desde mi punto de vista, el atraso en la venta de vuelos, en ingresar dinero, fue lo que afectó el capital de giro que iba a tener esta empresa”, sostuvo.