Miguel Ángel Dobrich

¿Conspirativo yo?

Rubicon: la serie a media del paranoide.

Actualizado: 04 de octubre de 2010 —  Por: Miguel Ángel Dobrich

El Rubicón es un río poco extenso del nordeste de Italia. Según se dice, su nombre deriva del color rojizo que lo caracteriza, color que es producto del barrido de la región arcillosa que recorre. Rubicon, sin tilde, es una serie televisiva estadounidense que se inscribe en un género altamente lúdico: el thriller. El espectador no es ubicado en Italia, sino en una oficina de inteligencia de Nueva York poblada por analistas que se abocan a quebrar códigos y encontrar constantes que, supuestamente, son de utilidad para conservar la paz en el mundo. El nombre de la ficción de la cadena AMC se vincula con la corriente de agua continua de Italia, pero su nexo remite al antiguo rol que cumplía el río.

Como sabe todo amante de la Historia -o todo mortal que haya seguido Roma (HBO), o se haya obsesiona con Julio César-, el Rubicón tenía especial importancia en el derecho romano: ningún general lo podía cruzar con su ejército en armas. Will Travers, el protagonista de Rubicon, no suele llevar armas ni comanda un escuadrón, pero como el César, atraviesa un punto de no retorno. Sus habilidades deductivas lo llevan al centro de un plan que parece la fantasía perfecta de la mayor mente paranoide-conspirativa.

To thrill significa estremecer, espeluznar. Originalmente se catalogaba como thriller a las ficciones de misterio donde el crimen era una presencia constante y peligrosamente cercana al héroe.

Con elegancia, Rubicon propone escenarios en lo que reina la inquietud. Gracias a la genialidad de un cuarentón depre que se asemeja a Kafka, el espectador podrá recorrer el mundo de los think tank experimentando picos de adrenalina. Tengan presente el eslogan de la ficción: “No toda conspiración es una teoría”.



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