Aubriot, que trabaja en la sección Limnología de la Facultad de Ciencias, explicó a 180 que el fenómeno de las algas en el Río Santa Lucía, del que dio cuenta OSE y que afectó el olor y el sabor del agua corriente, es un “caso típico” de crecimiento de organismos llamados cianobacterias, “que no son extrictamente algas”.
“Estos organismos tienen la posibilidad de producir algunas sustancias. Una de ellas es la que produce el mal olor y el mal sabor en el agua, que tienen olor a tierra mojada, pero que no son tóxicas. Pero estos organismos producen otras cosas que sí pueden ser tóxicas, y eso hay que determinarlo a través de análisis químicos”, contó Aubriot.
Un comunicado de OSE del 8 de marzo aseguraba que se hicieron los análisis correspondientes y que la presencia de esos organismos en el agua no pone en riesgo la salud de los usuarios. Aubriot dijo que en este momento están esperando los resultados de un nuevo análisis ya anunciado por OSE, y que si bien el primer comunicado del ente da garantías de la potabilidad del agua, “cuanto más análisis se realicen, mejor”.
Por otro lado, el especialista aseguró que, según la información dada por OSE, los organismos no llegan al agua potable que se consume en los hogares, dado que se retienen en el proceso de potabilización.
El biólogo explicó que las cianobacterias crecen rápidamente en los ambientes acuáticos cuando se produce un ingreso excesivo de nutrientes, y dijo que en los últimos años la situación ha empeorado en la cuenca de Santa Lucía a causa de la producción intensiva agrícola y frigorífica de la zona. Los nutrientes que hacen que crezcan las cianobacterias vienen principalmente de los fertilizantes. “Lo que no utilizan las plantas, va derecho a los cursos de agua”, dijo. “El exceso de esos nutrientes estimula el crecimiento de estos organismos”, explicó el especialista.
De hecho, algunos estudios que realizaron en toda la cuenca de Santa Lucía y mediciones en arroyo Canelón Chico dieron que hay concentraciones de fosfato, “uno de los nutrientes principales de estos organismos”, mil veces superiores que en otros ambientes.
El equipo multidisciplinario que integra Aubriot comprende al Instituto Clemente Estable, la Facultad de Ciencias, la Facultad de Química y el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (Latu).
“Estamos realizando algunos proyectos de investigación para mejorar las capacidades de análisis y detección de estas toxinas en el país. Es un tema muy complejo porque pueden aparecer estos organismos y no producir la toxina, o haber muy pocos organismos y producir mucha toxina. Es algo que está en plena investigación”, contó Aubriot.
El doctor en Biología dijo que por ahora una de las conclusiones a las que llegaron es que hay algunas toxinas producidas por las cianobacterias que no aparecen en el país, mientras que otras sí y son “bastante más comunes”. Estos organismos (u organismos parecidos, dado que hay muchas especies del mismo organismo) han producido toxinas, por ejemplo, hace unos años en una laguna de Maldonado, y también en lagos de Carrasco, donde un perro murió después de bañarse.