Charata: La ciudad del dengue

La situación del dengue en Argentina es crítica, sobre todo en la provincia de Chaco, y especialmente en Charata, la ciudad más afectada en esta provincia. Hasta el momento se confirmaron seis muertes, tres en esa ciudad. Un informe reservado del Comité de Emergencia para la Prevención y Lucha contra el Dengue, de Chaco, dice que hay 11.363 enfermos en Argentina. Pero a nivel oficial sólo confirman la mitad.

Actualizado: 11 de abril de 2009 —  Por: Nausícaa Palomeque

Charata: La ciudad del dengue

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En Charata se concentran todas las miserias: pobreza, desnutrición, carencias del sistema de salud, falta de agua potable, contaminación y poco compromiso de las autoridades y desinformación. En ese contexto se explica la expansión del dengue y las dificultades para abordarlo. En Charata viven 35.000 personas y más de 4.000 están enfermos de dengue.

180 habó con Rolando Núñez, abogado y director del Centro Nelson Mandela, una ONG chaqueña de derechos humanos que está colaborando con los enfermos de dengue.

La semana pasada Núñez recorrió la ciudad de Charata, ubicada al sudoeste de Chaco y a 290 kilómetros de la capital, Resistencia. Como muchos poblados del Chaco, esta ciudad se caracteriza por fuertes diferencias sociales y económicas. “En esta ciudad aparecieron los nuevos ricos chaqueños, como consecuencia de la expansión del cultivo de soja transgénica. Como contrapartida, la inmensa mayoría social es pobre o indigente”.

Núñez contó el recorrido que hicieron por la ciudad. Allí vio dónde se colocan los cacharros de las viviendas, de las calles y los terrenos baldíos. La conclusión fue preocupante, porque vieron que todos los cacharros se tiran en un basural a cielo abierto.

Otro problema que comprobaron es que no hay agua potable. Para Núñez, esa es una de las razones por las que se expandió la epidemia en la zona. Los habitantes de Charata y sus alrededores recogen agua de lluvia o del subsuelo. El riesgo se multiplica, porque el agua de la zona está contaminada.

El panorama en el centro de salud es preocupante. Núñez encontró un solo médico para atender a 60 pacientes, la mayoría pobre y con síntomas de dengue.

Lo que más preocupa a Núñez es que habría nuevos síntomas asociados al dengue: compromisos pulmonares, respiratorios, trastornos renales e infecciones urinarias severas. “Tienen síntomas de inmuno deficiencia. Es probable que se haya producido alguna mutación en el virus, que no estamos investigando. Hay que analizarlo, porque cualquier otra patología potencia el riesgo de vida”.

El director de la ONG chaqueña explicó que la pobreza, la desnutrición y las escasas condiciones sanitarias propician la expansión de la epidemia. Esa es la situación de la mayoría de los enfermos de Charata y es el caso de Susana Jiménez, una de las chaqueñas que falleció.

La historia de Jiménez es emblemática de las carencias en la zona. Núñez explicó el caso y dijo que era representativa de la confusión en el Chaco. Jiménez tenía 44 años, estaba desnutrida y amamantando a su hijo. “Contrae dengue con todas las fragilidades imaginables”, dijo Núñez. Jiménez fue al hospital de Charata, allí la medicaron y volvió a su casa muy dolorida. En su vecindario se hizo colocar un calmante, que le generó una infección generalizada. Esa es la causal de muerte que figura en el acta de defunción. “Pero en realidad la enfermedad de base fue el dengue y en el hospital nunca debieron enviarla a su casa”, explicó Núñez.

Chaco es, junto a Formosa, la provincia más pobre de Argentina. En Chaco viven 1.050.000 habitantes, 49% son pobres y 17% son indigentes. Chaco es la provincia con mayor índice de desigualdad social y tiene la tasa de actividad más baja de Argentina.

Hace más de 20 años que hay dengue en el Chaco. El último brote de la epidemia fue en 1999. En ese momento se trató de dengue importado. Después hubo sospechas de casos de dengue autóctono, en 2005, en 2006 y 2007.

Hoy, las provincias con dengue autóctono son Chaco, Catamarca, Salta, Jujuy, Corrientes y Tucumán.

Núñez dijo que el problema es que nunca hubo políticas de prevención, que no hay coordinación ni investigación seria. Para Núñez, el problema más serio son las instituciones de la provincia, ya que no tomaron medidas preventivas. “A fin de año, cuando se sabía que la enfermedad llegaba, se fueron todos de vacaciones. Ese era el momento para prevenir y ponerse a trabajar, pero se fueron todos”.

La desorganización, la falta de prevención y los intereses políticos complican la situación en Chaco. La enfermedad se politizó. “Por un lado, el gobierno nacional, tratando de relativizar el tema. Por otro, el gobierno local, la zona de Saenz Peña y Charata, que está en manos de la Unión Cívica Radical, tratando de multiplicar el problema. En medio de eso estamos los chaqueños”.

Núñez concluyó que por ahora, la única alternativa real de solución es que llegue el invierno.