Miguel Ángel Dobrich

Fumando Lata -o haciendo la plancha-

Mental y Nurse Jackie, dos ficciones televisivas que copian la peor práctica del cine industrial: jugar a lo seguro.

Actualizado: 22 de junio de 2009 —  Por: Miguel Ángel Dobrich

Hoy, 4 de 10 películas no recuperan su costo. A causa de ello, el cine industrial (1) pretende controlar las variables que podrían jugar en contra de sus ganancias.

Controlar los riesgos del negocio, lleva a una estandarización formal y argumental que se refleja en la cíclica oferta de la cartelera de su multisala preferida (comedias clonadas de otras comedias, obras paródicas de ficciones exitosas, refrites de clásicos, versiones occidentalizadas y diluidas del cine asiático, adaptaciones de musicales que fueron un hito en el West End o en Broadway y las desparejas traducciones audiovisuales de las historietas, los best-sellers y las series de TV).

Como se sostuvo en columnas previas, Hollywood es un ente conservador: apuesta a la composición de personajes históricos antes que a la creación de personajes originales y densos, premia los clisés narrativos, trata a la comedia como un género de segunda categoría y no le da a la animación el lugar que se merece.

La televisión estadounidense tiene mayor margen de experimentación que el cine, ya que las grandes cadenas no exigen resultados inmediatos en sus ficciones. Gracias a eso –a ese juego de especulación previo a la sindicación- se han estrenado series de la talla de Six Feet Under, Curb your Enthusiasm, The Wire, Los Sopranos, Big Love y 30 Rock, por nombrar unos pocos casos.

En la actualidad, en la TV occidental reinan los personajes imperfectos, políticamente incorrectos y virtuosos. Bajo estas características, la lista puede ser integrada por Monk, el investigador obsesivo-compulsivo que le da nombre a su serie, los poco ortodoxos Alan Shore y Denny Crane del estudio de abogados Crane, Poole & Schmidt de Boston Legal, el forense diurno/asesino de criminales nocturno Dexter Morgan de Dexter, la despiadada Patty Hewes de Damages y, por supuesto, es el especialista en diagnósticos Gregory House (House).

House es un personaje disonante en el universo de la medicina televisiva. Además de ser el mejor en su especialidad, la criatura encarnada por Hugh Laurie se caracteriza por ignorar convenciones, ser inquietantemente sarcástico, destructivo y –si se encuentra leyendo con un menor: tápele los ojos- por su adicción a los calmantes (los consume cual tic-tacs).

Hace un par de semanas se estrenaron dos series con tufillo a choreo: Mental (Fox) y Nurse Jackie (ShowTime). Mental narra cómo un psiquiatra innovador, canoso y británico –el Dr. Gallagher- resuelve casos imposibles. Por su parte, Nurse Jackie se concentra en la rutina laboral de una enfermera neoyorquina (Edie Falco) adicta a las drogas, infiel y también poco ortodoxa en su proceder laboral.

El espectador ya no está ante meros productos audiovisuales que compiten en el mismo género o subgénero –algo que ha pasado históricamente en la TV- sino que se enfrenta con rasgos, con una fórmula aplicada levemente fuera de contexto. El doctor Gallagher y la enfermera Jackie no son House; uno es británico –no un británico que hace de yankee-, la otra es mujer; uno es psiquiatra, la otra una “obrera de la salud”; y ni hablemos de los piques estéticos y sonoros que tienen estas ficciones en común.

La industria del cine compite entre sí y con una actividad profesional: la piratería. El 50% de las ganancias de un largometraje se logran con la venta de DVD y con los derechos televisivos (2), y la piratería sabotea esos porcentajes de recaudación -no así la tajada proveniente del merchandising-.

Con la llegada del DVD, las cadenas de televisión han lanzado a la venta las temporadas de sus series –un golazo económico; un nuevo nicho-. Ergo, no sólo saturan sus arcas comercializando productos a otras cadenas, canales públicos, canales privados y videoclubes.

En paralelo a esas prácticas, como se puede ver en Amazon, también ofrecen la descarga legal por episodios de las series. Entonces, ¿cómo se justifica esta nueva manifestación del síndrome Hechizada-Mi bella genio? ¿Qué necesidad tienen las grandes cadenas de hacer una lectura disléxica de House?

En comparación con Mental, Nurse Jackie es genial. Ahora, desde vuestro monitor un consejo, estimado lector: sólo consuma originales (o lo que sea que le receta su médico de confianza).

(1) Hollywood controla el 85% del mercado cinematográfico mundial.

(2) Datos tomados de la entrevista con Marcio Gonçalves (director anti-piratería para América Latina de la Motion Picture Association) de la revista El Amante: “Una de piratas”, El Amante nº 196, septiembre 2008, pp. 50-53.



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