“Mamá ganaste, ganaste una batalla larga”

Videos. "Doy gracias a todos, a Dios, a la vida, porque yo no me quería morir sin abrazarlo". Así expresó Estela de Carlotto la alegría por encontrar a su nieto, Guido, robado hace 36 años tras nacer durante el cautivero de su madre, luego asesinada por la dictadura militar. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo dijo que su hija, Laura, “sonríe desde el cielo”.

Actualizado: 06 de agosto de 2014 —  Por: Redacción 180

“Él me buscó”, dijo Estela. “Se cumplió aquello que decíamos las abuelas: 'ellos nos van a buscar como nosotros los seguimos buscando'. Él vino a Abuelas, fue recibido, y hoy me dicen 'es tu nieto en un 99.99999%'”, afirmó.

Esta mujer jovial de 83 años, que no disimuló su felicidad, rodeada de sus tres hijos, 14 nietos y dos bisnietos, además de compañeras de lucha y varios nietos recuperados por la entidad humanitaria, se comprometió a seguir buscando los otros casi 400 niños que aún no fueron hallados.

"Laura, que pronto se van a cumplir años de su asesinato, sonríe desde el cielo y me repita lo que sabía antes que yo. Yo nunca fui una mujer de lucha abierta, de lucha sí pero no de esta que me tocó vivir tantos años. 'Mi mamá no se va a olvidar de lo que me están haciendo y los va a perseguir...' Yo no persigo más que justicia, verdad, y esto que estamos viviendo hoy que es el encuentro de los nietos y ahora mi nieto. Ella estará diciendo: 'mamá, ganaste, ganaste una batalla larga'”, dijo de Carlotto.

Laura Carlotto fue una militante montonera, la guerrilla de izquierda de los años 70, que estaba embarazada de tres meses cuando fue secuestrada y llevada a un campo de concentración de la dictadura.

Tras dar a luz en condiciones infrahumanas a Guido, el nieto identificado este martes, el 26 de junio de 1978, Laura fue asesinada y su cuerpo fue entregado más tarde a su madre, que la reclamaba.


La abuela más célebre de Argentina dijo que aún no conoció personalmente a este hombre que se presentó hace apenas un mes voluntariamente a hacerse un examen genético para sacarse dudas sobre su identidad.

Cuando aún no sospechaba nada de su verdadera identidad, este músico que vivió 36 años como Ignacio Hurban y reside en Olavarría, 350 km al sudoeste de Buenos Aires, escribió una canción titulada "Para la Memoria".

"No se han cerrado las puertas ni las heridas de antaño", dice en una de sus estrofas en que habla de "un hombre entero".

Claudia Carlotto, otra hija de Estela y directora de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, contó que pudo hablar con él: "Estaba muy emocionado y feliz y pronto nos vamos a ver".

La historia de estos 36 años de la vida de Guido se inició con su apropiación por un miembro de las fuerzas represivas, al que Carlotto no nombró, que lo entregó a "una familia que lo ha criado bien, quizás inocentemente", agregó Estela.

La familia Carlotto también pudo confirmar con este hallazgo que Walmir Oscar Montoya fue el padre de Guido. Ellos no estaba seguros de quién era la pareja de Claudia ya que por la militancia clandestina de ambos desconocían su nombre.

Otros niños robados fueron criados como hijos propios por los policías y militares e incluso por los mismos verdugos de sus propios padres.

En 2012, los exdictadores Jorge Videla, ya fallecido, y Reynaldo Bignone fueron condenados a 50 años y 15 años de cárcel, respectivamente, por un plan sistemático de robo de bebés en el régimen.

“Esto es para que los que dicen basta, los que todavía dudan si hacemos bien, para aquellos que pretenden que olvidemos, que demos vuelta la página como si nada hubiera pasado. En cambio, esto para los buenos argentinos es una reparación para él, para nuestra familia y para la sociedad en su conjunto. Y como falta mucho, hay que seguir buscando los que faltan porque otras abuelas tienen que sentir lo que siento hoy”, aseguró Estela.

"La mayor emoción"

"Yo le di la noticia (a Estela). Recuperé varios chicos pero esta es la mayor emoción, yo siempre le decía a Estela: voy a encontrar a tu nieto", relató la jueza María Servini de Cubría a Radio Del Plata.

Carlotto contó que no sabía que su hija estaba embarazada ni conocía a su compañero y padre de Guido cuando ella fue secuestrada en 1977, y lo supo por una compañera de celda que fue liberada.

Desde entonces, buscó a su nieto, de nacionalidad italiana y argentina. Siempre manifestó su convencimiento de que estaba vivo y su tarea incesante la llevó a ser postulada para el premio Nobel de la Paz.

En ese camino, logró saber del padre de Guido, Óscar Montoya, oriundo de Caleta Olivia, en la Patagonia (sur), cuya familia también vibró de felicidad por la noticia.

"Laura pudo tener a Guido cinco horas" con ella antes de que se lo arrancaran de sus brazos, recordó Remo Carlotto, su hermano y actual diputado del oficialista Frente para la Victoria.

"Allí empezaban tres puntos suspensivos que fueron memoria, verdad y justicia. Hoy los podemos escribir", dijo el diputado.

Una mujer común

La vida de Carlotto fue llevada al cine en la película "Verdades Verdaderas", que recorre 40 años de la historia de alguien que se define como "una mujer común" que las circunstancias llevaron al primer plano de la lucha por los derechos humanos.

Lágrimas y sonrisas se mezclaron en la rueda de prensa donde Estela reveló que habló con la presidenta Cristina Fernández, tras la noticia. "Cristina me llamó. Lloramos juntas", dijo.

"La Argentina es un país un poco más justo que ayer", tuiteó más tarde la mandataria. La noticia fue celebrada por todo el arco político argentino.

"Hoy es un día histórico, tenemos que festejar todos", dijo Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora.

Abuelas de Plaza de Mayo nació en octubre de 1977 y el nieto de Carlotto es el 114° hallado de unos 500 niños nacidos en centros de exterminio y luego apropiados por cómplices del régimen.

Unas 30.000 personas fueron desaparecidas o asesinadas en la dictadura, según organismos humanitarios.

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