El entrenador Niko Kovac había advertido a Varela sobre no tatuarse en la previa de un partido pero el jugador de todas formas se realizó el tatuaje el día lunes y resultó infectado en su brazo, lo cual lo inhabilita para el partido final.
El manager del club, Fredi Bobic, declaró que "este comportamiento es una negligencia grave y daña a todo el equipo".
"El club no puede tolerar que un jugador se oponga a las instrucciones del entrenador y los médicos antes de un partido tan importante", agregó.
Varela fue cedido en 2016 por el Manchester United y su contrato continuará hasta el 30 de junio de este año.
El club, debido a este incidente, resolvió no renovarle el préstamo. Bobic dijo que el jugador "está suspendido con efecto inmediato" y calificó su comportamiento de "egoísta".