Las debilidades del proceso de negociación colectiva

El economista de CPA, Gabriel Oddone, habló en No toquen nada sobre la negociación colectiva en los Consejos de salario, asegurando que si bien “no hay forma de afirmar que afecte negativamente a la economía”, las negociaciones sectoriales “si no se coordinan adecuadamente con las políticas macroeconómicas o con los efectos que le generan a otros sectores, pueden generar perjuicios”.

Actualizado: 06 de mayo de 2018 | Por: Redacción 180

Las debilidades del proceso de negociación colectiva

Gabriel Oddone (Foto: DelSol)

Oddone dijo en No toquen nada de DelSol 99.5 que “existe una vieja discusión acerca de en qué medida la negociación colectiva tiene consecuencias positivas o negativas sobre la actividad económica y sobre algunas variables relevantes como la desigualdad o la formación de precios”.

El economista mencionó que “si bien la evidencia no es contundente, no hay forma de afirmar que la negociación colectiva afecta negativamente a la economía o a las relaciones económicas”. Acerca de en qué medida esta instancia reduce la desigualdad, comentó que se tiende a pensar que “un buen clima de negociación laboral genera previsibilidad, horizontes temporales de planificación más adecuados y estabilidad de reglas, lo que favorece el clima de negocios y políticas que tiendan a evitar niveles de desigualdad elevados”.

También dijo que existen distintos modelos de negociación colectiva. En el empleado en países europeos como Alemania, Bélgica, Holanda y los países nórdicos, las negociaciones son “a gran escala y establecen condiciones generales para el conjunto de los trabajadores”. Sin embargo, el que se aplica en Uruguay y en el sur de Europa (España, Italia y Grecia), lleva a negociaciones a nivel sectorial.

“Con estas hay que tener más cuidado por las consecuencias económicas que este tipo de instancias pueden tener. Un sistema de negociación colectiva tiene que tener claro que debe tratar de internalizar los efectos o las externalidades que genera. Cuando uno negocia acuerdos salariales, establece condiciones laborales, de salarios, salarios mínimos, y algunas variables relevantes como la productividad. Algunas de esas cosas, si no se coordinan adecuadamente con las políticas macroeconómicas o con los efectos que le generan a otros sectores de la actividad, pueden generar perjuicios”, dijo Oddone.

Sobre esto, mencionó el ejemplo de un sector del mercado internista con baja capacidad de competencia a nivel internacional, como en Uruguay podrían ser la educación, la salud, la distribución de combustibles, entre otros.

“Si esos sectores tienen un cierto alto nivel de concentración en los empresarios, o si quien está negociando del lado empresarial no es propietario de la compañía o termina recibiendo un subsidio estatal en el precio que le cubra la falta de ingresos en determinado momento… ahí están dadas las condiciones para que en la negociación las partes no tengan un adecuado conflicto de interés. Por lo tanto, pueden eventualmente generar un acuerdo de salarios muy altos que pueda ser trasladable a precios. La industria está concentrada, lo puedo trasladar a precios y no compito con el exterior porque al final del día hay un subsidio que viene a cerrar mis cuentas. Por lo tanto, independientemente de lo que haya generado mis costos, eso termina siendo reconocido en algún precio definitivo”, dijo el economista.

Añadió que si ese costo se traslada a los precios, al haber otros sectores que sí están expuestos a la competencia internacional, “reciben un shock de costos por el lado de los precios, de provisión de insumos o por otras actividades de servicios, que lo tienen que enfrentar”.

Para enfrentar que sucedan estas situaciones, Oddone dijo que se deben generar dos tipos de coordinaciones: la primera; horizontal, haciendo “que haya mecanismos que permitan tener presentes los efectos de una negociación, que tenga la menor cantidad de perjuicios posibles sobre las negociaciones en otro sector”; y la segunda, vertical, analizando “qué fenómenos asociados a estas negociaciones pueden terminar generando efectos macroeconómicos sobre el nivel de precios y el nivel de empleo”.