Desde la semana pasada se fiscalizan en Montevideo los alimentos que contengan organismos genéticamente modificados, que deberán llevar una etiqueta que los identifique.
El proceso que llevó a este etiquetado generó polémica por el tiempo que demoró en implementarse, por un logo provisorio que no convence a los impulsores del etiquetado y por las sanciones bajas y poco problemáticas para la industria que existen para los que no cumplan con este decreto.
La molestia acerca de los plazos se debe a varias razones. El decreto comenzó a regir en febrero de este año pero se fiscaliza recién desde agosto y la etiqueta definitiva puede llegar a estar en los envases recién en dos años, según la reglamentación aprobada.
A esto se le suma la historia previa a la aprobación, que llevó varios años: un grupo de organizaciones civiles presentaron este tema en 2013; su propuesta se convirtió en una redacción para decreto y se aprobó a fines de 2013; se discutió la reglamentación y empezó a regir sobre mediados de 2014 pero tras el cambio de gobierno departamental se dejó en revisión y suspenso hasta este febrero.
Fueron cinco años entre la propuesta y la puesta en funcionamiento. En el medio, empezó a funcionar y se llegaron a aplicar multas, pero se dejaron sin efecto y hasta el logo dejó de ser obligatorio.
“A mí lo que más me preocupa es la falta de seriedad que ha tenido la Intendencia en este tema", dijo a 180 la coordinadora nacional de la asociación Slow Food, Laura Rosano.
"Lo estiraron lo máximo posible, lo suspendieron cuando era un decreto ya aprobado y reglamentado. Yo no tengo mucha confianza en ese sentido”, agregó.
Provisorio y confuso
La etiqueta será un círculo con la letra “T” mayúscula adentro y una leyenda alrededor del círculo que diga “Contiene organismos modificados genéticamente”. Deberá estar en la cara principal del envase, en contraste con los colores del paquete y con determinadas dimensiones que serán proporcionales a cada paquete.

Además, hay un logo transitorio, que despertó quejas pero está autorizado y tendrá un diseño diferente: una T mayúscula acompañada del texto “contiene OGM”.

Las quejas se enfocan en dos cuestiones. Por un lado el plazo para que sea obligatoria pasar a la etiqueta definitiva es de dos años, lo cual a una parte de los consumidores les parece mucho tiempo. Por otro lado, el texto de la etiqueta provisoria dice “contiene OGM” y algunos representantes de la sociedad civil que trabajan en el tema explicaron que la sigla OGM (organismos genéticamente modificados) exige un consumidor más informado, que tiene que conocer la sigla para entender la etiqueta.
Rosano sostuvo que es “muy malpensada y desconfiada de la industria alimentaria. Entonces, creo que se busca estirar el tema de identificar un alimento genéticamente modificado. Si eso lleva a confusión, para ellos es mejor”.
El director del Servicio de Regulación Alimentaria de la Intendencia de Montevideo (IM), Marcelo Amado detalló por qué se llegó a estos plazos y logos: “Cuando las empresas realizan pedidos de envases son a bastante largo tiempo y por volúmenes muy altos. Además, los productos importados requieren una modificación del rótulo definitivo que es bastante a largo plazo, por las cantidades y volúmenes que llegan a Uruguay y por lo que implica la modificación de una rotulación ya diseñada”.
La fiscalización
El control del cumplimiento de esta norma estará a cargo del del Servicio de Regulación Alimentaria de la División Salud de la IM, tanto al momento del registro del alimento como con fiscalizaciones periódicas en los puntos de venta.
El equipo de inspección consta de seis inspectores en la calle, que visitan los puntos de venta, y unos 15 más que visitan empresas. Este personal no hace solamente la inspección de estos valores, sino de todo lo que abarca el Servicio de Regulación Alimentaria y los controles bromatológicos, que son varios.
En caso de encontrar situaciones irregulares, hay sanciones. Se podrá impedir su comercialización procediendo como primer medida a la intervención de los productos, y en el caso de subsanarse lo constatado se podrá levantar la intervención. Si persiste sin dar cumplimiento se procederá al decomiso de la mercadería, o se ordenará el retiro por parte de la empresa. Además de estos movimientos, hay sanciones económicas, que van de 2 a 350 Unidades Reajustables, que equivalen a de 2.144 a 37.520 pesos uruguayos.
Las multas también generaron polémica porque no son acumulativas, no se generan antecedentes de las empresa.
No se incrementan los montos ni se puede poner una sanción mayor cuando una práctica parece recurrente.
Rosano dijo que hay montos que parecen chistes: “Las multas son medio de chiste para una industria grande como puede ser una fábrica de gaseosas, jugos o leche de soja. Son multinacionales que tienen las multas dentro de su presupuesto. Pagar la multa y seguir sin etiquetado sería lo más fácil para ellos, sé que en muchos países lo hacen”.
Amado también dio su versión sobre las sanciones: “Por eso optamos por otro tipo de medidas además de la sanción. Recurrimos a llamar a las empresas y para alcanzar la efectividad de la acción y no solo la sanción. Si una empresa asume que el costo de la sobrerotulación es ‘x’ y el de las sanciones es ‘x’ dividido un millón, la ecuación sale sola”.
Dónde está la etiqueta
La etiqueta estará en alimentos que provengan de organismos genéticamente modificados o que contengan ingredientes producidos a partir de estos, que superen el 1% de material modificado genéticamente respecto a la especie vegetal considerada individualmente.
Los alimentos con modificación genética autorizados en Uruguay son el maíz y la soja, y eso comprende a productos importados o producidos en nuestro país. Esto rige para todos los alimentos comercializados en Montevideo, sin importar sin son elaborados o no en la ciudad.
La IMM aclara que al etiquetar reconoce que la información es importante pero no se trata de una advertencia de salud.
“Esta etiqueta no implica ninguna alerta sanitaria, una prevención del consumo de este tipo de alimentos", explicó Amado.
"Esta etiqueta dice el origen de las semillas utilizadas para la elaboración de alguno de los insumos de ese alimento”, concluyó.