El periodista que investigó “los cuadernos” contó las claves de la trama de décadas de corrupción en Argentina

El periodista Diego Cabot fue entrevistado en No Toquen Nada (DelSol FM) por su investigación sobre “Los Cuadernos”, que fue el punto de partida de una causa judicial que hasta el momento tiene 53 procesados y 70 empresas constructoras allanadas, investigadas por décadas de corrupción en la obra pública de ese país.

Actualizado: 06 de febrero de 2019 —  Por: Redacción 180

El periodista que investigó “los cuadernos” contó las claves de la trama de décadas de corrupción en Argentina

Uno de los cuadernos de la corrupción (HO / LA NACION / AFP)

La causa de “Los Cuadernos” cumplió seis meses desde que se conoció públicamente y el periodista que llevó adelante la investigación, Diego Cabot, recibió el premio Rey de España de Prensa por su trabajo.

En el día posterior al que se hizo público este trabajo, hubo 15 detenciones y 30 allanamientos. Hoy la causa lleva 53 procesados entre empresarios y funcionarios, imputados por delitos de asociación ilícita o cohecho (coimas). La mayoría confesó y reconoció su responsabilidad, los fallos tienen confirmación de segunda cámara y los imputados están a la espera del juicio oral. Además, fueron allanadas 70 empresas constructoras, que pertenecen a contratistas de la obra pública y que seguramente serán citados a declarar en los próximos días.

La “cartelización” y los arrepentidos

Cabot destacó en No toquen nada que esta fue “la primera vez en la historia que se rompe el silencio” en el que trabajaron durante décadas los contratistas privados y el Estado, representado por los diferentes gobiernos. “De este esquema formaban parte los grandes financistas de las campañas, no siempre con dineros blancos, y eso ahora se quebró. Hay una desconfianza mutua, nadie le quiere poner plata en las campañas, han quedado desfinanciadas porque estos señores miran al costado, ven a sus colegas presos y no quieren poner dinero negro. El revuelo es muy grande. Y no creo que esto sea solo de Argentina, los financiadores son los grandes contratistas del Estado. El retorno de la inversión que pretenden es muy alto y se lo paga el candidato cuando llega al gobierno, no lo hace con su plata”, sostuvo.

Muchos empresarios se acogieron a la figura de “colaboradores” o arrepentidos, algunos lo hicieron rápidamente y eso subió la vara para aquellos que demoraron más. “Los que venían después tuvieron que sumar información no conocida, por eso se abrieron otras causas a partir de la narración de los cuadernos. Algunos tuvieron que entregar algo más, si uno venía y decía que pago coimas, le decían ‘¿sabe qué? A eso me lo contaron ocho, vaya a su casa y vuelva cuando tenga algo nuevo’”, contó el periodista.

Cabot asegura en su libro que el relato de cómo funcionaba el sistema de corrupción que hizo el ex presidente de la Cámara de la Construcción Argentina, Carlos Wagner, es “el más brutal”.“Él dijo: 'yo pagué'. Y contó cómo era el esquema. Dijo que iban a tal lugar, dio la dirección donde se reunían todos y se repartían las licitaciones. Contó que después el gobierno hacía el acto administrativo de entregar las obras. También que le pagaban entre el 15 y 20% de adelanto para la obra, de los que solo descontaban impuestos y al resto lo devolvían. Dijo dónde pagaba, qué empleado envolvía los fajos de dólares para llevarlos, los pagos se hacían en La Puerto Rico, un bar que queda cerca de la Casa Rosada. Contó qué empresarios estaban con él en ese reparto, o sea cuenta la cartelización que era lo que no se sabía. Hasta ese momento había declaraciones individuales, pero no estaba el esquema”, explicó en la entrevista.

Protagonistas, cuadernos y fotocopias

Cuando Néstor Kirchner asumió como presidente argentino en 2003 le dio nuevas potestades al Ministerio de Planificación y generó un incremento de recursos para esa cartera. “Históricamente las cárceles en Argentina eran construidas por el Ministerio de Justicia, las escuelas por Educación y con esta reforma todas las obras se concentraron en Planificación. Dentro de esa estructura central para el poder, para hacer negocios y también política, ese ministerio tenía tres o cuatro alfiles, Roberto Baratta era funcionario más cercano al ministro Julio De Vido, estaba encargado de la gestión más sucia, que era apretar empresarios en épocas de crisis energética y buscar dinero de los pagos que estos hacían”, explicó Cabot

El chofer de Baratta, Oscar Centeno, fue el funcionario que escribió los cuadernos. Empezó anotando los kilómetros que recorría y después, cuando generó más confianza, se enteró de cada uno de los movimientos de dinero. “Los cuadernos son como un testigo presencial, con la diferencia que seguramente una persona nunca va a recordar datos como la patente o el dominio de un auto que vio hace años o rasgos físicos de personas. En este caso hay empresas, lugares, personas que no estaban individualizadas hasta ese momento, recorridos, domicilios. Hechos como ‘llevo al licenciado al acto tal o cuál’ o a la Quinta de Olivos y mediante el registro de vehículos de la casa presidencial se podía saber si efectivamente había pasado. Chequear la veracidad de eso que estaba ahí fue lo que hicimos durante meses”, contó el periodista.

Cabot recibió los cuadernos de Jorge Bacigalupo, un vecino suyo y amigo de Centeno. “Un día estaba sacando el auto y se me acercó, me contó que había leído un libro mío en referencia a estos temas (Hablen con Julio), me pidió que se lo firme y empezamos a tener una mínima relación. Nuestro vínculo se fue aceitando porque yo vi que tenía información de ese ‘mundo De Vido’. Con el tiempo le pregunté cuál era su fuente y me dijo que tenía un amigo que era chofer de Baratta. Un día ese núcleo de Baratta, De Vido y hasta Centeno empezó a ser investigado. Centeno le dio esos cuadernos a su amigo porque tenía miedo y Bacigalupo, un día, decidió dármelos a mí para que yo trabaje con ellos”, relató.

Pero el periodista tuvo que devolver los cuadernos y por eso decidió fotocopiarlos. Centeno se los pidió a Bacigalupo cuando Baratta, que estaba en prisión por otra causa, salió de la cárcel. “Ese fue un momento crítico. Di vueltas, hice preguntas y opté por mi primer instinto, que era que Centeno nunca se entere que yo los tenía. Pensé que si lo sabía iba a ir a vender su silencio. Por eso les saqué fotos y los fotocopié. Además, eso ya es una anécdota utilizada por las mentes pequeñas que cuestionan la investigación, que va sobre el kirchnerismo y sobre poder económico. Hoy se encuentran con que son una manga de ladrones. Entonces, ¿de qué se agarran para no sentirse unos estúpidos? Esto interpela su identidad. Y no solo Centeno reconoció esto, hay muchos empresarios que reconocieron sus delitos. Incluso la defensa de la expresidenta no niega esto, lo que dice es que ella no se enteró, pero no controvierte los hechos. Yo esperaba esta descalificación, pero a mí me llena de orgullo cuando se dice esto, si yo con unas fotocopias pude mandar a 55 personas a inculparse de delitos, a las empresas más grandes de la Argentina, rompiendo el silencio y aceptando que pagaron coimas”, sostuvo.

¿Por qué, antes de publicar su investigación, fue al Poder Judicial?

Con miedo a “perder todo” si la información se filtraba, Cabot decidió confiar en el Poder Judicial y se presentó como denunciante en la causa. “En la foja uno está mi declaración, donde yo aporto todas estas pruebas más todo el trabajo que hice. Dije miren, en Argentina pasó esto, denuncié con pelos y señales, y me involucré desde el día uno”, afirmó.

La razón que lo llevó a tomar esta decisión fue la particularidad del caso. “Acá no tenía instrumentos públicos o transferencias para decirle al Banco Central que mande un oficio para saber si se envió dinero de un lugar a otro. Acá había un tipo, que fue a un subsuelo de una empresa poderosa y le habían dado bolsos con dos, tres y cinco millones de dólares. La maravilla del testigo en primera persona esconde la debilidad de que ese testigo puede ser comprado o muerto. En Argentina, un día antes de que un fiscal de la nación declare lo mataron. Entonces, ¿yo podría haber dejado a este hombre expuesto en un diario a merced de este grupo de empresarios y exfuncionarios? Yo sabía que dinero no les faltaba, ya sea para comprar un silencio o silenciarlo para siempre. Lo hice pensando en cómo proteger una prueba, de preservar la contundencia de la información”, contó.

Cristina y Macri

El periodista explicó que la expresidenta Cristina Fernández fue imputada en esta causa como jefa de la asociación ilícita. La justicia le dictó prisión preventiva, pero no se cumplió porque tiene fueros parlamentarios.

Además, el actual presidente, Mauricio Macri, quedó involucrado por su familia. Su primo hermano, Angelo Calcaterra, que en 2005 y 2006 compró la constructora de su tío Franco Macri, el padre del presidente, es uno de los empresarios que reconoció el pago de coimas y se acogió a la figura del colaborador. El periodista dijo que en este caso el juez deberá determinar si la constructora, antes de que pase al primo hermano del presidente, hizo negocios con los Kirchner para determinar si tuvo o no alguna responsabilidad.

Cabot relató que la familia Macri hizo gran parte de su fortuna con grandes contratos con el Estado, especialmente en los 80 y 90. En este caso, el juez Bonadío citó a todos los empresarios que tenían concesiones viales, entregadas en los 90 y refinanciadas cuando asumió Kirchner. Una de esas empresas es Autopista Del Sol, que es el ingreso más importante a Buenos Aires y perteneció al grupo Macri hasta que Franco la vendió en 2001 y se quedó con el 7%. En este caso no estaría comprometido.

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