Esta elección es una medición de fuerzas en la interna del Frente Amplio, más allá de los aspectos formales de los comicios.
El FA siempre ha tenido una característica que la diversidad política de su interior. Y la diversidad política incluye tanto a los militantes de los grupos como a los independientes. Esa diversidad se tiene que expresar.
Es lógico que eso se exprese en una elección. Desde mi punto de vista, la elección no es para que unos sean más importantes que otros. Nosotros quisimos respaldar a un candidato que no fuera de ningún grupo y eso nos planteó un problema, nos equivocamos. Consultamos a 11 personas que podían ser candidatos y eso lleva tiempo… Al final cuando íbamos en el número 11 había pasado que el Partido Socialista (PS) tenía su candidato en una alianza con Asamblea Uruguay, que el Partido Comunista había presentado a Juan (Castillo) y la Vertiente lo mismo. Al final los únicos que no nos presentábamos éramos nosotros que somos el grupo mayoritario. Por eso el Movimiento de Participación Popular (MPP) tuvo que hacer eso tan desagradable desde mi punto de vista que fue cambiar la posición de no presentar candidato.
La realidad política del FA hoy hace que tengamos que presentar un candidato aunque no queríamos. Todo el mundo es consciente de que hemos buscado por todos lados pero no fuimos eficaces en eso.
La posición que tenemos nosotros es que la diversidad que tiene el FA permita que podamos sumar, que sea este candidato más este candidato… Alguno va a tener más votos pero la campaña que hemos propuesto y que se ha acordado es que sea una campaña institucional con la presentación de las distintas opciones.
Nosotros no creemos que sea buena la confrontación interna, sí el intercambio de ideas.
Desde el PS se ha advertido que se juega un riesgo de hegemonía en esta elección ya que el MPP ha ido ganando los distintos espacios que se ponen en discusión, ya sea a la interna o en el gobierno. En esta elección usted tiene serias chances de ser electo. ¿Ustedes valoran eso?
Lo medimos bien. Esto tiene antecedentes, Tabaré Vázquez integraba la dirección del PS cuando fue presidente de la República. No es la primera vez que pasa. La consideración política que yo quiero hacer de esto es que la presencia del MPP en los distintos lugares no es lo mismo que la presencia del Partido Comunista o del Partido Socialista. El MPP no es un partido. ¿Es la hegemonía de Ivonne Pasada, de Lucía Topolansky, la de Julio Battistoni, de Marenales o de Mujica? Nosotros somos un movimiento que no tiene peaje ideológico, no es obligatorio compartir credo como sí lo tienen los partidos estructurados. Conocido es el episodio de Saravia o la barra de Semproni.
El MPP pretende ser una organización que nos dé elementos para trabajar con la diversidad que hay en el Uruguay y en el FA. Nosotros no creemos que el futuro del socialismo en Uruguay se haga a partir de decisiones centrales. Nos parece que la experiencia del Congreso Nacional Africano, la del PT en Brasil, la que está haciendo el pueblo ecuatoriano marcan caminos distintos. Construir a partir de una diversidad de abajo. Por eso el MPP tiene esta estructura.
El peso importante del MPP no es lo mismo que el peso importante de partidos centralizados. Nosotros tenemos menos riesgos para la democracia porque nos construimos para eso.
¿Cuál será el nuevo rol del presidente del FA?
El presidente del FA tiene que ser un fortísimo articulador, tiene que tener en cuenta esa diversidad y tiene que garantir la marcha hacia las decisiones colectivas que se tomaron procesando, articulando, las diferencias.
El FA va a cambiar su funcionamiento. Fue un partido político que acumulaba fuerzas oponiéndose a otros más grandes que habían formado el Estado. Un partido que gana las elecciones no tiene el poder, gana las elecciones, designa funcionarios pero el Estado es algo mucho más complejo, más abarcativo. El FA hacía una tarea de oposición. Luego ganamos las elecciones y lo que nos ha pasado es que arrastramos por inercia una actitud opositora.
Nosotros acumulamos en la queja, en el sufrimiento. Pasamos de ser oposición a ser constructores, porque somos el gobierno, ganamos dos veces, y gobernando el país nos ha ido mejor de lo que pensábamos. No nos imaginábamos que íbamos a pasar de 14.000 millones de dólares de PBI a 50.000 millones de dólares, que íbamos a bajar tanto la pobreza, etcétera. No nos imaginábamos que iba a ser tan rápido.
Eso precisa un FA distinto, tiene que discutir los temas de aquí a 30 años, tiene que tener secretarías muy fuertes para cada uno de los temas esenciales. ¿Qué estructura del FA se ocupa de los compañeros que son alcaldes? ¿Y de los ministros? Parecería que se puso a la persona ahí y el FA sigue discutiendo otras cosas.
¿Usted se imaginaba esta postulación?
Nunca me pensé como presidente del FA, no me preparé para eso, no era un objetivo personal mío. Salvo los artistas, en esta sociedad casi nadie hace lo que le gusta, tiene que hacer lo que debe hacer. Yo no me lo había planteado. Creo que Seregni cuando hacía toda su carrera militar tampoco se imaginaba que iba a presidir el FA y menos Tabaré Vázquez que se había preparado toda su vida investigando para trabajar con los pacientes. Para presidir una fuerza política nadie se prepara pero es una responsabilidad muy grande.
¿Cómo definiría la relación entre el MPP y el PS hoy, luego de todas las disputas públicas que han tenido? La percepción es que son dos sectores en puja.
Tenemos nuestras diferencias de ideas, filosóficas y políticas. Ahora yo no siento que estemos en una lucha interna por el poder sino que cada uno está llevando adelante sus principios. Yo creo que más allá de discusiones puntuales que se pueden dar, tenemos en común el compromiso de sacar adelante una fuerza plural donde cada uno aporta sanamente lo que tiene.
Estamos de acuerdo en la construcción de una sociedad más justa, gradual y progresivamente. Ya es una gran definición. En mi visión adentro del FA hay muchísimas más coincidencias que divergencias.
La diversidad es muy importante. Si fuéramos homogéneos no podríamos evolucionar como pasa en el reino animal, en el vegetal. Manejando el funcionamiento de grupos sociales diversos lo más importante es la administración de las diferencias. Administrar las coincidencias es una papa. Administrar las diferencias pensando en el todo, es la clave.