Diego Muñoz

La guerra sin argumentos de Damiani

Lejos de encarar los temas que tienen a Peñarol en un lugar indigno para lo que marca su historia, Juan Pedro Damiani está enfrascado en una guerra estéril en la que pierde una batalla sí y otra también.

Actualizado: 15 de Marzo de 2017 | Por: Diego Muñoz

Los desatinos constantes y repetidos en la política deportiva del club impiden que Peñarol salga del oprobio en el que se encuentra desde hace años. Las contrataciones compulsivas de jugadores mediocres, el papel secundario que -salvo excepciones- ocupan en el equipo los jugadores nacidos en el club, los cambios de entrenadores en momentos inoportunos, el modo de elegir a los sucesores.

Para eludir la responsabilidad que le cabe, el presidente aurinegro busca con sus peleas en la AUF generar la sensación de que el club no gana en la cancha porque no tiene peso en los escritorios.

Eso no es así. Peñarol no gana por la insensatez a nivel deportivo. Pero si así fuera, si perdiera en la cancha por no tener peso político, solo quedaría al desnudo la extrema debilidad de un presidente que está al frente del club hace una década.

En estos últimos años impulsó una denuncia a Conmebol de la que se tuvo que bajar, embistió contra el Ejecutivo sin que al presidente Wilmar Valdez se le moviera un pelo, votó contra la propuesta de Nike que le daba a la AUF 24 millones y medio de dólares y perdió. En los tres casos, como en cada una de las decisiones internas del club, los hilos de Francisco Casal fueron demasiado evidentes.

También, tras un partido en el que Peñarol se vio perjudicado de manera clara, quiso cortarle la carrera internacional al árbitro Andrés Cunha quien pocos días después del pedido de Damiani viajó a la Copa América Centenario.

“Quiero una AUF con cre-di-bi-li-dad” declaró Damiani este miércoles en el programa 100% Deporte de radio Sport. Lástima que se haya dado cuenta en 2017 que la AUF precisa credibilidad. Si lo hubiese hecho alguna vez durante los ocho años que fue vicepresidente y hombre de extrema confianza de Eugenio Figueredo, tal vez el fútbol uruguayo estaría un poco mejor.

El mismo Damiani que hoy pide que no haya integrantes de equipos grandes en el Ejecutivo le solicitó en su momento a Valdez que Rafael Fernández, representante de Peñarol, fuese secretario de la AUF.

Es el mismo Damiani que hace dos meses, tras lograr su objetivo de deshacerse de Fernández, colocó a Edgar Welker y el mismo que tuvo a Jorge Barrera dentro del Ejecutivo que se hizo cargo de la AUF luego del golpe a Sebastián Bauzá.

Más allá de las palabras utilizadas como pretexto, Damiani no busca credibilidad en la AUF sino cambios porque siente que Alejandro Balbi, representante de Nacional, es el que manda.

Mala noticia para Damiani. Su institución ganó el Uruguayo hace nueve meses con Balbi como integrante del Ejecutivo.

Otra mala noticia para Damiani. En los años en los que en el Ejecutivo de Bauzá no había integrantes de los grandes, también Nacional salió campeón más veces que Peñarol.

Tan poco sustento tiene el presidente aurinegro que en su diatriba de este miércoles le dijo a Federico Buysan: “Vos sos hincha de Nacional”. Lo único que hizo fue apelar a una bajeza para intentar desacreditar. Una bajeza que habla mucho más de Damiani que del periodista.