“Nos topamos, nos presentamos y me dijo: tengo una obra que quiero que leas, porque quiero que la hagas vos”. Así fue, hace casi 15 años, su encuentro con el director Omar Varela, que la hizo terminar sobre las tablas representando a la Piaf. Hoy canta algunas canciones de entonces y otras que agregó y que saldrán en breve en un disco. Y otras que tiene ganas.
Laura es coqueta y no se deja sacar fotos por cualquiera. “Una mujer de mi edad no resiste ciertos planos”, argumenta. “Y además he tenido la suerte de ser fotografiada por los mejores, entonces… ”. Está bien, que sea sin foto entonces. Usaremos de tu blog o del facebook, le aviso, dos de las manifestaciones de su adicción a Internet.
- Ahora pasé por casa a cambiarme y había un problema con el router y me desesperé. (Se ríe). En mi entorno parezco ingeniera de sistemas. Soy autodidacta en ese terreno y soy fastidiosa. Pregunto, pregunto a los que saben más y ayudo a los que saben menos.
De todas formas, para los que llegamos al blog hace muchos años, es una herramienta bárbara pero que ya está. En una época miraba mucho y descubrí gente increíble: escritores, dibujantes, diseñadores…
Este fin de semana, por ejemplo, vino una amiga que me hice por el blog. Es una argentina que se vino a Montevideo dos días para ver el espectáculo. Casi todos los linkeados en mi blog son argentinos que nos conocimos así: yo me metía y hacía un comentario y ellos venían al mío. Y la mayoría de ellos no tenían idea de quién era yo. Esta amiga estuvo dos días haciendo cosas conmigo por la calle y todavía no puede creer tener una amiga que… Claro, imaginate que en Buenos Aires un artista como cualquiera de nosotros no puede salir a caminar. Acá es normal, la gente te para y te pregunta algo, pero totalmente en calma.
Ahora está en campaña para que su madre aprenda todo lo que puede hacer con la computadora. Entonces, cada vez que la mamá llama para preguntarle algo, escucha un “Buscalo en google”. “¿Cómo plantar tulipanes? Buscalo en google”.
Volvemos a hablar del espectáculo de Piaf. Le pregunto si es igual que el de 1995.
-No, este espectáculo así no lo hice nunca. Yo hacía el protagónico en la obra de teatro y cantaba la gran mayoría de las canciones, pero no es lo mismo. Además fue pasando el tiempo y las canciones empiezan a sonar de otra manera, teniendo que ver conmigo, con la persona que soy hoy. Empecé a encontrarles un gusto diferente. Y vamos incorporando cosas nuevas, canciones que me dan ganas de cantar y que no son del repertorio.
Este mes se va a Río de Janeiro. “Vamos con el trío. Vamos a hacer un repertorio que tengo ganas de grabar. Las letras son prácticamente todas mías. Y más de la mitad tienen letra y música mías. Ya está casi todo, nos falta meternos en el estudio a grabar.
- ¿Qué cosas te inspiran?
- Las canciones salen de la gente. Hay algunas de amor y algunas más de desamor.
- El desamor es más fuerte…
(Sonrisas)
- Para mí no, ¿sabés? Alfonso Carbone, que es mi manager en la sombra, como le digo yo, siempre me dice. “nada de estar bien, que si no, no haces canciones”. Y yo le digo: “estás equivocado, si yo estoy mal no tengo ganas de nada”.
“Ahora” se va a llamar el disco que prepara.
- Como para tomarse un año sabático después...
- Es imposible. Creo que no lo lograría ni aunque me lo propusiera. No sé lo que son las vacaciones. Hace muchos años que no tengo 15 días de parar y no hacer nada: ni una actuación, ni un ensayo ni un entrevista ni sentarte a escribir una letra. Hace años que picoteo un día aquí y un día allá.
- En la fantasía de los que no cantan, el cantante, cuando no canta, está casi de vacaciones…
- No es así. Hay que ver dónde no canta… En un teatro capaz que no. Pero sí canta en eventos, en fiestas... Mirá, el viernes, por ejemplo cantamos acá y después teníamos un show en la asociación de ex becarios de Japón y terminé desmayada como quien dice. No tenía fuerza ni para sentarme a tomar un plato de sopa y además estaba medio engripada.
- ¿Todavía te cuestionas haber seguido esta carrera?
- Hay montón de momentos en que me pregunto por qué no estaré trabajando de reponedora en un supermercado, en que digo por qué es tan difícil… Mirá que no creo que haya ningún culpable para estas cosas. No es que crea que no se valora lo que hago, al contrario, te diría que soy casi una niña mimada de mi generación y lo mismo que me pasa a mí le pasa a mucha gente del quehacer liberal. Pero hay períodos en que es muy duro y decís: ¡Pucha! Yo hago el esfuerzo por llegar a un nivel de excelencia… No sé si llego, pero hago el esfuerzo… Pero claro, este es un país muy chiquito y este mercado se agota.
-¿Cuál sería tu ideal profesional?
- Ser Leonardo da Vinci. Tener un mecenas y que me paguen una plata normal para crear. No sólo en el ámbito musical, porque me interesan muchas otras cosas, me interesan las acciones artísticas de otra gente… Que me pagaran para inventar cosas, ese sería.