Joel Rosenberg

Lacalle despistó en el 2M con los siniestros y el alcohol

En su discurso del 2 de marzo Luis Lacalle manejó con poco rigor y mucha imprudencia los datos sobre siniestros de tránsito. Sus afirmaciones sobre la incidencia del alcohol en los siniestros son preocupantes en un candidato a presidente.

Actualizado: 14 de marzo de 2018 | Por: Joel Rosenberg

El senador blanco realizó por tercer año consecutivo su 2M. Según el spot publicitario que anunció el evento la idea de esta instancia es plantear “soluciones inmediatas para problemas reales”. En el video promocionan que el equipo de Todos trabajó cuatro meses, 600 horas y dicen “que no descansaron en el verano”. El resultado es un documento con soluciones para nueve temas clave para el país.

El punto 2 es el de siniestralidad vial y tiene un informe extenso. Vale destacar que no es común que un partido o un sector le den esta relevancia al tema de la siniestralidad vial. Lacalle se basó en ese informe para su discurso, pero patinó de forma abrupta al hablar del tema.

Lacalle mencionó las cifras de muertes y de lesionados y, además, señaló el gasto anual de 1.000 millones de dólares que afronta el país por lo que llamó una “epidemia”. Dijo que se necesita “un plan urgente” y señaló los problemas de infraestructura que tiene el país como una de las causas de siniestralidad. Hasta ahí estaba dentro de lo normal, del libreto.

Pero en ese momento enganchó el tema de las deficiencias en infraestructura con el tema del alcohol. Y ahí despistó.

Dijo esto: “cuando uno ve las causas de los siniestros de tránsito, el gran perseguido de la opinión pública ha sido el tema de la ingesta de alcohol, que está bien, que tenemos que trabajar en eso aunque podemos tener algún matiz. Pero es muy bajo el porcentaje de los siniestros de tránsito por la ingesta de alcohol. Fuertemente está influido por la infraestructura. Y todos sabemos cómo está la infraestructura del país”.

Lacalle comparó siniestros por causa de la infraestructura con siniestros por ingesta de alcohol. Es una comparación difícil porque no hay estadísticas de siniestros por defectos de rutas o calles, no existen. Y los siniestros por causa de ingesta de alcohol tienen un subregistro por falta de controles.

No hay que estudiar estadística para entender que la pirueta metodológica de Lacalle no tiene sustento: decidió comparar datos inexistentes con un subregistro de datos.

Pero, además de la comparación imposible, se afirmó en el tema del alcohol.

Lacalle puede tener reparos con la tolerancia cero, está en su derecho. Es cierto que hay países desarrollados con 0,3 o 0,5 miligramos de alcohol en sangre como límite. Pero el detalle es menor, lo importante a transmitir es que el que toma no maneje. Es simple.

Lejos de eso, de mandar mensajes por la positiva, Lacalle dijo que “es muy bajo” el porcentaje de siniestros en donde hubo incidencia de alcohol. Esta es una afirmación discutible y, sobre todo, peligrosa.

Lacalle sabe que ese 7% de siniestros donde se constató la ingesta de alcohol en conductores que tuvieron siniestros es un subregistro. En decenas de siniestros graves y gravísimos no se constata porque no se puede hacer alcohlemia. Así lo aclara el informe de Unasev.

Pero, más allá del subregistro, los siniestros en que estuvo involucrada la ingesta de alcohol en los conductores en 2017 fueron 1163: casi cuatro por día. Y si se va al fin de semana, el domingo, los siniestros en que hubo conductores alcoholizados son el 18,2% ¿Es poco esto? Casi uno de cada cinco que se revienta el domingo (en general en la salida del sábado de noche) es por el alcohol. Y es un subregistro, a cientos no se les hizo la alcoholemia. ¿En relación con qué es muy bajo este registro?

Pero aún si el porcentaje de siniestros con incidencia del alcohol fuera menor, el mensaje de un candidato a presidente debería ser “si toma no maneje”.

En el entrevero que se hizo Lacalle en ese 2M dijo en un momento que no le gusta dar cifras de siniestros porque hay abuelos, padres, hijos que sufrieron. Porque hay muchas muertes y lesiones. Y tiene razón. Pero no respetó su propia idea. Unos minutos después minimizó la incidencia del alcohol por las cifras y obvió la cantidad de lesionados y muertos que provocaron.

Hay que reconocer que Lacalle jerarquiza el problema, hay que destacar que es un precandidato que tiene el tema como prioritario. Pero lo abordó mal ese día. Le bajó el nivel con la lectura política. Le pegó al gobierno y quedó bien -de paso- con algún intendente del Partido Nacional que ha luchado contra las normas, contra el casco y la tolerancia cero.

El tránsito tiene mil problemas más que el alcohol, es claro. No es quizá el principal factor. Pero si se va a hablar del alcohol habría que hacerlo de forma responsable.

El 2M Lacalle dijo que hay de educar a los niños “seriamente” para un mundo que se viene con un plan de educación vial.

Estamos de acuerdo.

El punto es que a esos niños no les les podemos decir - seriamente- que es baja la incidencia del alcohol en los siniestros.

Deberíamos empezar por enseñarle a los niños que los problemas del país están por encima de la política, que no todo es campaña electoral.

Quizá ese sea un buen camino para que las futuras generaciones construyan algo mejor y se manejen con más responsabilidad.



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