Condena en caso de violencia racial: un paso atrás era “impunidad”; uno adelante, “venganza”

La fiscal Mirta Morales, que condenó sin prisión en un proceso abreviado a cuatro personas por delitos de violencia privada y de odio por color de piel explicó en No toquen nada los fundamentos que le hacen pensar que la condena es justa.

Actualizado: 29 de junio de 2018 —  Por: Redacción 180

Condena en caso de violencia racial: un paso atrás era “impunidad”; uno adelante, “venganza”

Mirta Morales (DelSol)

La fiscal recibió críticas por la levedad de las condenas que fueron de cuatro meses de prisión en tres casos y seis en otro cuando las máximas de los delitos le permitían ir hasta los tres años. Además, la condena se cumple con libertad vigilada y no con prisión.

“Si yo iba un paso más atrás, como quería la defensa, que era una suspensión condicional y que estas personas cumplieran una obligación cualquiera y al cumplirla se borraban los antecedentes; yo estaba muy cerca de una impuidad. Y no quería. Si yo iba un paso más adelante y los mandaba presos, iba a ser por un ratito. Tampoco nos vamos a rasgar las vestiduras, los delitos ahí eran por poquito tiempo, iban a estar con suerte unos meses (presos). Me parece que no estaba siendo justa, que lo estaba haciendo era algo muy parecido a una venganza. Yo no quería eso”, dijo Morales en No toquen nada.

Morales contó que se reunió con las organizaciones de afrodescendientes que mostraron su descontento con el fallo.

“Tuvimos una reunión larga en Fiscalía, sumamente civilizada, para mí absolutamete democrática y productiva, donde yo entendí un poco más de lo que sentía el colectivo afro en el Uruguay. Creí que sabía todo por haber sido educada en una escuela pública y compartido en el barrio con compañeros de distintos orígenes y lugares. Pensé que tenía todo claro y me di cuenta de que lo que yo vi ahora es la puntita de un iceberg. La verdad es que los comprendí, entiendo sus críticas. Es lo que me gusta de este Código. Lo afirmo: me gusta que me critiquen. Me gusta que la gente sepa lo que la Justicia resuelve, que en el error o en el acierto sea público”, afirmó.

Morales contó que los condenados eran primarios y que la víctima no quiso ser denunciante y, de hecho, pidió que se retirara la denuncia contra quienes llamó “sus amigos”. Sin embargo, la físcalía siguió adelante de oficio para lograr una condena que, según la fiscal Morales, evitara la sensación de impunidad en el caso.

“Se leyó cada una de las cosas que habían hecho y tuvo la reprobación de cada uno de los presentes porque es una audiencia pública y había público. Luego (los formalizados) tienen que volver a hacerse lo que se llama el prontuario, huellita, fotito, para volver a salir bajo la supervisión de una oficina que lo va a vigilar por un tiempo... juro que es fuerte. Y yo no sé si no es más fuerte que mandarlos presos y no conseguir nada. Yo espero que esto sirva para que estas personas, que van a quedar con un antecedente por este delito, puedan llegar a reflexionar y aprender mucho más. Sobre todo, (que puedan) enseñarle a sus hijos que esto no vuelva a ocurrir. Es lo que quiero. Que lo que pasó es grave, no es un juego, no puede ser un juego”, sentenció.