Jorge Sarasola

Los hinchas ingleses se debaten entre el optimismo y la cautela

Los aficionados opinan sobre las chances de su equipo

Actualizado: 02 de julio de 2018 | Por: Jorge Sarasola

El fin de semana pasado dos variables raramente vistas en Inglaterra confluyeron: el triunfalismo futbolístico y el buen clima. Catalogado como el día más caluroso del año hasta la fecha, el domingo en que Inglaterra enfrentó a Panamá vio a las góndolas de los supermercados vacías de carne, carbón y cerveza. De hecho, la combinación de una escasez de dióxido de carbono en el país (necesario para la preservación de la cerveza) y el alto consumo de la misma durante al Mundial amenaza la disponibilidad de varias marcas en los pubs. El partido entre Inglaterra y Túnez fue el evento televisivo mas visto del año – sí, mas que la boda entre Harry y Meghan.

Rodeado de ingleses celebrando un gol cada quince minutos contra Panamá, debí contener mi nostalgia pensando en el asado que mis amigos debían estar comiendo mientras mi rango de opciones se limitaba a una elección dicotómica entre la hamburguesa y la salchicha. Pero a mi alrededor vi algo que se despertó. Del pesimismo inherente con el cada inglés comienza un Mundial (“tendremos suerte si salimos del grupo”, escuché infinitas veces), pasé a ver hinchas declarando que la copa volverá a Londres. Como dice aquella famosa canción de Lightning Seeds que aquí ilusiona tanto a los hinchas como No Te Va a Gustar a los uruguayos, “it’s coming home” [volverá a casa].

Chris, que con 55 años lleva varios mundiales siguiendo a su país, intenta no dejarse arrastrar por el entusiasmo de los jóvenes: “Yo diría que este equipo pierde en octavos o cuartos. Si lo comparo, por ejemplo, con un grupo como el de Italia ’90, le falta un creador como Paul Gascoigne.” Pero, como hincha del Tottenham, siente un especial placer al ver un equipo inglés con tantos jugadores del Spurs: “Si Harry Kane y Dele Alli pudieran conectarse como lo hacen en su equipo sería fantástico.”

Sam (25), oriundo de Newcastle e hincha sufrido de dicho equipo, no cree que este sea el mejor plantel de Inglaterra que ha visto. “Pero sí es un grupo más unido y con mayor confianza que los de antes.” Y añade: “También tenemos al mejor nueve del mundo ahora.”

Rig (29), hincha del United, está de acuerdo: “Si uno mira jugador por jugador, está lejos de ser nuestro mejor equipo. Hemos ido a mundiales con tres, cuatro, cinco estrellas de primer nivel. Hoy solo tenemos una: Harry Kane.” Pero luego explica que el plan inglés es a largo plazo: “Tal como Uruguay, nosotros hemos iniciado un “proceso” con gran inversión y mucho éxito en las divisionales juveniles, por lo que se espera que estos planteles puedan crecer y ser candidatos para 2022.”

¿Cuáles son las debilidades de este equipo? “La falta de experiencia para jugar partidos decisivos”, sugiere Chris. Y añade: “Me preocupa un poco nuestro arquero. No ha tenido mucha acción hasta el momento, pero tiene una tendencia a devolver remates hacia el área de peligro.”

¿Y las fortalezas? “La juventud y la falta de presión”, asegura Chris. “También, debemos explotar la velocidad de Danny Rose y Kyle Walker por afuera, dándoles más libertad.” A Rig le ilusiona el rodaje de este equipo, que mantiene un estilo claro y sabe a lo que juega: “Tenemos mucha velocidad y talento cuanto atacamos. Jessie Lingard y Raheem Sterling tienen gran capacidad para generar espacios entre el mediocampo y la defensa.”

A pesar de haber sido eliminados por Uruguay en 2014, los entrevistados parecen tener solo elogios para la Celeste. “Impecables en el fondo y muy veloces para el contrataque; con una mentalidad ganadora propia de jugar contra rivales duros como Brasil y Argentina en las eliminatorias”, afirma Chris. “Uruguay sería favorito contra Inglaterra”, augura Sam, “pero espero que podamos dar una mejor performance que la de 2014.” “Me parece que Godín es el mejor zaguero del mundo”, opina Rig. “Tendríamos que jugar muy, pero muy bien para poder ganarles. Igual, considerando que Uruguay concentra mucha gente a la hora de defender, no me sorprendería si Lingard, Sterling o Alli pudiesen causar problemas por su capacidad para jugar en espacios reducidos.”

Sumado a un comienzo de campeonato estelar, los ingleses no pudieron ocultar su regocijo ante la eliminación del tradicional rival, Alemania. Un tabloide con experiencia en el arte del sarcasmo, The Sun, colocó en su portada una palabra de origen alemán – “Schadenfreude” – seguido de su definición: “Placer derivado de la desgracia ajena.”

El mismo tabloide tituló “Well played lads!” [¡Bien jugado muchachos!] luego de la derrota ante Bélgica, sugiriendo que perder fue una jugada adrede para obtener un camino más accesible hacia semifinales. Recordemos que si Inglaterra triunfa sobre Colombia el martes, enfrentará al ganador de Suiza y Suecia en cuartos de final. ¿Pero no estarán subestimando a los ‘cafeteros’? “Yo quería ganar porque Colombia es muy peligroso, pero descansar a los titulares también era importante”, afirma Sam. “Nadie cree que Colombia será un rival fácil”, opina Rig. “Pero el entrenador [Gareth Southgate] estaba en una posición imposible. Hiciera lo que hiciera, lo iban a criticar.”

No sería exagerado decir que, dada la coyuntura política actual en Gran Bretaña, no hay nada que Theresa May necesite más que un buen mundial. Dos años después de haber votado a favor del Brexit, nadie ha podido recubrir las grietas que resquebrajaron al país, y quizás, solo el fútbol podrá lograr lo imposible.

Esto afecta particularmente a la identidad inglesa. Si uno viaja a Escocia, podrá ver la bandera de este país (la Saltire de St Andrews) flamear en cada monumento, castillo o edificio público. En Inglaterra, raramente aparece la cruz de St George; es la Union Jack británica que adorna cada ciudad. La bandera inglesa se mantiene oculta, casi reprimida, como si el patriotismo inglés fuese problemático. De hecho, en un tweet que luego significó su renuncia en 2014, la parlamentaria laborista Emily Thornberry sugirió de forma despectiva que aquellos que plantan la bandera inglesa fuera de su casa no deberían hacerlo (https://www.theguardian.com/politics/2014/nov/21/emily-thornberry-resignation-explain-outside-britain). Pero es durante el Mundial cuando las banderas de St George se sacuden el polvo de años y bailan sin vergüenza desde las ventanas, autos y jardines.

Aunque un buen mundial de Inglaterra puede ser razón suficiente para generar la tan añorada unidad nacional, al norte de Hadrian’s Wall no estarán tan entusiasmados. Un famoso refrán dice que los escoceses hinchan por Escocia y por cualquiera que juegue contra Inglaterra. Max (25), de Glasgow, discrepa en parte, afirmando que muchos escoceses quieren que a Inglaterra le vaya bien, pero que nunca harían este deseo público por miedo al escrache. “Personalmente, me gusta que le vaya bien a los ingleses, pero que no pasen de cuartos de final. Si llegan a pasar, el público y la prensa se torna insoportable.”

Chris no se deja llevar por el entusiasmo veraniego de los jóvenes y el desborde de cerveza, cuando le pregunto si la copa volverá a Londres. “No. Ni a Londres, ni a Manchester, ni a Liverpool.” El característico pesimismo británico en una frase.



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