Bajo el árbol o “la libertad de ser invisible”

Martín López Romanelli vuelve con su teatro negro al Solís. La obra Bajo el árbol es el debut de una compañía que ahora lleva su nombre y mantiene la esencia de Bosquimanos. “Cuando estás ahí atrás con los muñecos nada te toca, sos aire. Es una sensación muy bonita y hago todo lo que hago para sentir eso”, dijo en No toquen nada.

Actualizado: 04 de julio de 2018 | Por: Redacción 180

Bajo el árbol o “la libertad de ser invisible”

Bajo el arbol, de Martín López Romanelli (Difusión)

Por consejo de algunos amigos publicistas y productores culturales Martín López Romanelli decidió ponerle su nombre a la compañía. Bajo el árbol, que se estrenó en el Teatro Solís este fin de semana, es el debut de la Kompañía Romanelli, tras las otras denominicaciones que tuvieron origen en Bosquimanos.

Esta historia habla de Kanek, un personaje que vive en un árbol y deberá ayudar a que un pez que se pierde de su cardumen pueda volver a unirse a él. Ese viaje es el que se cuenta en los 55 minutos que dura el espectáculo.

“Nuestros personajes son tipos curiosos, valientes”, describió López Romanelli. “Tampoco queremos dar lecciones morales desde al escenario. No le decimos que hay que reciclar pero sí nuestros personajes lo hacen de manera natural. Los personajes son inspiradores, hacen que los niños se reflejen de manera positiva”, agregó.

La apuesta es a transmitir valores sin la obviedad de lo explícito. Kanek “se solidariza con el otro, lo acompaña en el viaje y lo protege mientras vienen los otros. Ahí estamos trabajando muchísimas cosas: la solidaridad, la empatía, la aceptación del difrente. El único premio que va a obtener Kanek con esto es la felicidad de verlo reencontrarse con su familia. Solo eso y tanto como eso”, explicó.

Las funciones durante esta semana, hasta el domingo 8 de julio, son las 15.30 horas en el Teatro Solís. También habrá funciones a las 15.30 los sábados 14 y 21 de julio, y el domingo 22 de julio.

En la entrevista con No toquen nada, López Romanelli habló de su búsqueda en estos espectáculos de teatro negro que han recorrido buena parte del mundo.

“La parte de ser invisible, de que no te vean haciéndolo, esa picardía de niño, de transformarse un poco en aire es un grado de libertad enorme. No sentir tu cuerpo ni tu dimensión, desaparecer, sacarte toda la carga. Cuando estás ahí atrás con los muñecos nada te toca, sos aire. Es una sensación muy bonita y hago todo lo que hago para sentir eso”, explicó.

“Lo que yo busco es hacer animaciones en vivo. No pienso que estoy haciendo teatro o titeres. Estoy haciendo dibujitos animados en vivo”, agregó.

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