Una anestesista eligió un cargo de Alta Dedicación en una dependencia de ASSE en el interior del país y luego fue instada por su gremio a renunciar. Sin embargo, la mujer mantuvo su decisión y por eso fue sancionada por el SAU con la inhabilitación para participar en actividades científicas, tales como presentación de trabajos libres, integración de paneles en mesas redondas, simposio, etc.
Este miércoles, la Junasa emitió una declaración en la que consideró que esta resolución es un “obstáculo para el proceso de mejora de la calidad de la atención y consolida las asimetrías Montevideo – Interior; y las del sub sector privado y con el público”. Además, expresó que “se atenta contra la libertad de trabajo y la formación continua, desconociendo los acuerdos colectivos establecidos en el marco de las leyes vigentes”.
Según la Junasa, los cargos de Alta Dedicación “buscan la convergencia de los salarios y condiciones de trabajo en el ejercicio de la profesión médica”. Define salarios de más de 200.000 pesos al mes en ASSE o a nivel privado, cuando el promedio nacional del salario de un trabajador en Uruguay es de 48.000 pesos.
La declaración de rechazo a la postura del SAU está firmada por todos los que integran la Junasa: Ministerio de Salud Pública, Ministerio de Economía y Finanzas, Banco de Previsión Social, Federación Uruguaya de Salud, el Sindicato Médico del Uruguay, prestadores de salud privados, ASSE y las asociaciones de usuarios de la salud. Además, la Federación Médica del Interior también emitió un comunicado en el mismo sentido.
Los Cargos y Funciones de Alta Dedicación fueron rechazados por el SAU en 2015 porque consideraron que se perdía “el pago de la productividad bajo la forma de acto médico” y ellos no aceptan que se fije un máximo de remuneración. Luego, en 2017, el SAU aprobó no considerar válida ninguna modificación de la forma laboral que no sea diseñada por ellos.